domingo, 27 de mayo de 2018

Tupper East Side

Te paseas así hasta la parada del metro, lo llevas tipo bandolera cuando vas en bici (único vehículo propio al que puedes optar) en portadores con estampados (si son del Tiger mejor). Luces con orgullo ese menú preparado el día anterior, que oye, a veces resulta mejor que el de un buen restaurante de Manhattan.

¿Hoy qué toca?, preguntas a tu compi. La respuesta será variada: Desde platos elaborados a base de legumbres, pasando por ensaladas con todo y un poco más, tortillas de patata compradas en el super o rollitos de primavera que te sobraron de la cena de ayer. 

No solo hay diferencia de clase entre los menús, también existe dentro de la propia Tupper Class: Cristal o plástico. Se entiende que el primero está por encima, más pulido, más sofisticado, más fácil de limpiar. Porque sí, la limpieza en la Tupper East Side tiene sus dificultades.  La salsa de tomate se complica, sobre todo en el plástico, que a veces se tinta de colores insospechados sin poder volver de nuevo a su ser. Tonos amarillentos, anaranjados... que dejan en el olvido al puro transparente o al translúcido incoloro.

Prepararse los de toda la semana el domingo por la noche tiene mérito. Hay tutoriales en Youtube que ayudan en la labor. Menos mal. Pero sí, piensa tú en los aportes calóricos, proteicos, etc. de toda la semana, no repitas plato y encima ten al menos cinco envases de estos  para tirar de lunes a viernes. Que no, que hay que saber.

Me parece perfecto todo este trajín tupperil. Pero, si me dan elegir, me quedo con el menú del día, aunque sea de El Bronx.




domingo, 25 de marzo de 2018

Porto e o amor

[1. PORTO Y EL "STREET ART  2. PORTO Y SUS AZULEJOS  3. PORTO Y LA GASTRONOMÍA  4. PORTO, JARDINES, PASEOS   5. CENTRO PORTUGUÉS DE FOTOGRAFÍA 6. PORTO Y SU FOTOGENIA  7. PORTO Y LA NOCHE 8. PORTO E O AMOR]

¿Qué decirte? Tu bonito decadente me gana. A pesar de las hordas de turistas, la existencia de cafés y confiterías añejas dice mucho de ti. Frente a esos lugares con luces de neón animando a zampar burgers o pizzas a huéspedes cuadriculados, beber y comer en Oporto sin sentirse en un parque de atracciones es todavía posible. 

Oh! Porto. Mejor te quito la "O" desde el principio, para que suenes a puerto. También más a Portugal. Tú, Porto, que apareciste de casualidad. Puede que hubiera escuchado antes acerca de tus bondades, pero soy una escéptica.

Porto, podrías ser hipster pero tampoco. ¿Qué más pedir? Tu aire es natural. No hay pose ni en ti ni en quienes te habitan. Aunque seguramente estarás hasta las pelotas ( u ovarios ) - no me queda claro tu sexo - de tanto guiri como yo.

Lo siento, algo tenéis las ciudades con ríos icónicos que os dividen. Si además al río le añades una desembocadura de mar que da al Atlántico, poco más se puede pedir.

En España tenemos a tu país algo abandonado. Es ese pariente lejano situado en el culo - en realidad es más bien una cara - de la península, que apenas roza Europa. ¿Qué pasaría si se viera al revés? Portugal como la punta de lanza hacia el mundo, allende los mares.

Pienso también que estás reflexiones  las hago bajo el filtro de una visita fugaz en un febrero soleado. Sin embargo, han sido cinco días que se han estirado milagrosamente. Hay tanto para ver... Me gustas, Porto, porque te he sentido viva. No hay más que fijarse en la cantidad de graffittis y artistas callejeros que dejan su impronta en tus fachadas.  A cada esquina, un mensaje en la pared.


1.PORTO Y EL "STREET ART"






Lo primero que vi al aterrizar en la ciudad, muy significativo



No estamos en Londres


"Love more". Esta pared está en la calle de las galerías de arte, donde se pueden ver un montón de dibujos como estos.

   
Más 
Don Quijote y Sancho Panza


Costah está por todas partes, tiene el imperio muralístico de la ciudad - y ahora también  el de los tatuajes -

Mural en la fachada de un restaurante bastante conocido
Más Costah



El mural de Frederico Draw, justo antes de llegar al puente Dom Luis

Costah otra vez


Porto y el cine


2. PORTO Y SUS AZULEJOS


Pienso que a lo mejor esto de pintar en paredes viene de la época de los azulejos. No son mera decoración, cuentan historias. Así que lo que antes se contaba en baldosines azules ahora se cuenta con spray. De la importancia del azulejo en Porto dan fe muchas de las iglesias y monumentos que se revisten de este material tan característico. Tal es el fervor que incluso algunos bloques de casas siguen esta técnica para decorar sus fachadas.




Estación de San Bento


Casa en Averio, también conocida como la Venecia portuguesa, pueblo cercano a Porto


Iglesia de San Ildefonso



3. PORTO Y LA GASTRONOMÍA

Vamos a dejar ya tus paredes para adentrarnos en tu gastronomía. La comida que nos ofreces, al menos la vista estos días, es sencilla pero potente.  ¿Por qué quedarse con una tortilla o un simple huevo frito con patatas, pudiendo hacer un sandwich de filete, jamón, salchicha picante, queso y salsa al que además puedes añadirle los huevos fritos con patatas? Hola franceshina, hay que pillarte con hambre. Pero sobre todo, comerte en un restaurante "de verdad", de los de señor con palillo en los dientes, como en el que yo estuve, el O Golfhino.






Franceshina




Restaurante O Golfinho




4. PORTO, JARDINES Y PASEOS


Menos mal que en Porto se puede pasear felizmente para bajar la comida. Un recorrido obligatorio es el que cruza ambas orillas a través del puente Dom Luis. En una de las orillas se encuentra Vila Nova de Gaia, donde están las bodegas. Porque si por algo se conoce también  a "Oporto" es por su vino. Y si el vino es al sol, mucho mejor.

Recuerdo que aparecí en el inmenso puente de Dom Luis por casualidad, mientras caminaba sin rumbo. Hacer una parada en ese parque con vistas llamado Jardim Do Morro es muy recomendable. Me parece esencial que una ciudad disponga de lugares así. Sitios para la contemplación y el descanso. Todavía quedan rincones como este en los que se aprecia el goce por lo pausado.




Jardim do Morro y el puente Dom Luis al fondo

¡Buen camino!



5. CENTRO PORTUGUÉS DE FOTOGRAFÍA


Otra de las cosas que me flipa de ir a una ciudad sin plan son los encuentros inesperados, como  el de "Ilha", por ejemplo, en el centro portugués de fotografía de Porto. La exposición recoge las fotos sacadas por gente de una comunidad llamada Bonfim. En su mayoría son fotos sacadas por niños a modo de ejercicio expresivo y comunitario.


O que é uma ILHA?
O que é estar dentro e estar fora de uma Ilha? Como é viver num espaço onde as janelas se abrem para muros e as vidas se tecem em arquipélagos de corredores estreitos? Que memórias perduram inscritas nas pessoas e nas paredes das casas? Onde nos cruzamos nesta cidade feita de Ilhas – Casas e Ilhas – Pessoas?





























6. PORTO Y SU FOTOGENIA


Bueno, volvamos a la ciudad en sí. A su fotogenia, su decadencia que no lo es tanto. Sus señores al sol. Los parques. Su arquitectura.

Parque cuyo nombre desconozco, con una estatua que representa a Portugal -creo-, entre muchos señores al sol




Vistas desde el parque del Palacio de Cristal

Más vistas

Palacio de Cristal y amigos

Palacio de Cristal, Acto III

Esto es un antiguo lavadero que todavía se utiliza, donde las señoras lavan a mano, frotando en la piedra


Porto y su río Duero
Fachadas al sol




Sol y sombra


Los edificios monumentales y las esculturas tienen también su importancia en Porto. Contrastan con las casitas antiguas que uno puede tener en la mente cuando piensa en esta ciudad.

Avenida de los Aliados

Avenida de los Aliados II













Praça de Lisboa y Torre dos Clérigos



Monumento a los Héroes y Muertos  de la Guerra Peninsular, en la rotonda de Boavista


Edificio de unos antiguos almacenes, enfrente de la universidad


Plaza de la universidad


Escultura de un artista español llamado Juan Muñoz en el Jardim da Cordoaria:
"Treze a rir uns dos outros



7. PORTO Y LA NOCHE


Porto de noche es también una gozada. Callejuelas para amores escondidos. Eso es, sentí amor, sentí otro amor diferente al que dicen que se vive en París. Amor de guitarra y vino, de terrazas hasta el amanecer. Amor cálido y tranquilo.









La catedral de Porto


Amor de los que empiezan y acaban en el mar. Porque así fue. Llegué sobrevolando el atlántico y me marché tras una caminata por la Rua do Passeio Alegre que se ha grabado en mi retina. Con ese mar, ese viento y esas gaviotas.


Porto mira al río, así que para ver el mar tienes que salirte un poco. Hay un bus que te deja en 20 minutos en sus playas. Ahí me planté.



8. PORTO E O AMOR 

















Fortaleza de São João de Foz