martes, 21 de octubre de 2014

Historias de "homeless" millonarios

Pedir a alguien que te acaricie el pelo, y que acceda gustosamente.
Adivinar las criaturas escondidas tras las manchas del techo de tu habitación,
las de un cielo nublado,
las de tu cabeza.
Los ojos de tu gato. 
Tu perro por la mañana.
Disfrutar de tu reflejo en una cara guapa.
Una sobremesa interesante.
El sol en la cara.
La lluvia en tu cara.
Hierba mojada.
El silencio.
Silbar por la calle.
Dormir.
Un buen libro.
Recibir una postal.
Escribirla.
Tocarse.
Tocar.
Amaneceres.
Atardeceres.
Todos los días.
Luces y sombras.
Colores.  
El chapuzón.

Y lo demás, no existe.

 Que no exista.

P.D. : Los años, la calma y algo que nos falta. Alienados, alelados, en busca de cosas que en realidad, en lo más profundo, nos dan igual.













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