miércoles, 17 de diciembre de 2014

Calles de MadriZ

Este fin de semana he estado en MadriZ.

Hacía mucho que no me pasaba por aquí. Reconozco que nunca he sido mucho de esta ciudad. Además, tiende a generar en mí fatiga y gripazos. Pero en el fondo, y bien mirada, es una ciudad singular que me produce simpatía.

MadriZ me parece entrañable. La gente, las tiendas raras, los baretos y ese halo de pueblo castellano pero a lo bestia, con ganas de marcha, son algo a tener en cuenta.

Hablando de lo entrañable y simpático me vienen a la cabeza los nombres de algunas calles. Acostumbrada a los nombres de reyes, políticos, princesas y otros personajes rimbombantes que pueblan normalmente los letreros, la calle Pez, la calle Barco o la calle de la Pasa me parecen como sacadas de un cuento infantil. No sé si influidas por esta tradición, muchas tiendas siguen el mismo patrón; que si la librería "Libros", la peluquería "Corto Cabezas", el café "La Bicicleta"...

Parece un invento reciente de algún malasañero de pro. Los nombres suenan modernos y transgresores, minimal, normcore, como un básico del HM.

Pero no.

Son nombres que llevan ahí siglos, riéndose de los condes, los reyes y las princesas.

Tenía curiosidad por conocer su orígen y la verdad es que muchas de las leyendas están a la altura de la denominación de las calles. Como por ejemplo, la historia de la Calle del Codo. Se dice que por esta calle solía pasar el escritor del Siglo de Oro (siglos XVI y XVII) Francisco de Quevedo cuando volvía a su casa tras una noche de fiesta. Parece ser que esta callejuela era su meadero particular, su "urinario clandestino". Siempre lo hacía en el mismo sitio y quizá todavía hoy se pueda ver la marca.

Creo que necesito tiempo para conocerte en serio, MadriZ. Seguiremos en contacto.


.


No hay comentarios:

Publicar un comentario