martes, 2 de diciembre de 2014

La vida es "vella"

O lo que es lo mismo: la vida está llena de pelos.

Sin embargo, el rasurado es la ley.

He de reconocer que mis pelos suelen campar mucho a sus anchas, sobre todo si no hay visitas en el horizonte. También admito que no me siento del todo cómoda con ellos. Aún así, me fastidia esa sensación de culpabilidad solo por el hecho de mantener en tu cuerpo algo que está ahí desde que Adán y Eva eran unos teenagers.

Barba sí, pelo en las piernas no. Pelo en los brazos puede, en las ingles, ni de coña.

¿Por qué?

Ójala cambien los cánones de belleza, o mejor, ójala nos los saltemos a la torera desde ya.

Sería bonito aprender a liberarse de ciertas torturas autoimpuestas.







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