miércoles, 28 de enero de 2015

Preparados, listos, Idiazabal

Domingo 25 de enero. 

Con la excusa de que un amigo (al final fueron dos, uno de ellos se apuntó a última hora) iba a Idiazabal a correr un cross, hicimos un agradable plan de domingo que además sirvió para conocer uno de los muchos pueblos de Gipuzkoa de los que no tengo ni idea. 

 Como buena Ñoñostiarra, tan solo el hecho de llevarme a Alza es para mí como un viaje interestelar. Así que imaginaos...
El día fue redondo. Hacía fresqui pero solecito rico, y obviamente, aprovechamos para potear por la calle principal de Idiazabal. De la carrera, poco que decir. Vimos a Martín Fiz con su séquito de runners y a mucha gente echando el higadillo en una carrera que menos mal que decían que era floja porque, atentos, habían quitado los tramos de cuesta de otros años para que se apuntaran más mujeres... En fin. Ah bueno, una mención especial debería tener la carrera de los niños, que fue antes de todo esto, pero esa es otra historia.

Nuestros dos colegas aguantaron estoicos la prueba y al final no hubo queso. La organización sorteaba unos 250 entre los participantes (unos 600), y no nos toco. Así que después de que se ducharan, después de oler los talos que estaban haciendo en la carpa principal, y después de echar el último pote, llegamos al grueso de la historia, ¡nos fuimos a Bartzelona!

Vale, qué motivaos, ¿no? En realidad Bartzelona es el nombre de un restaurante que hay en un caserío de Legorreta. Comimos muy bien, bebimos mejor, y jugamos al futbolín... regular. 

Merece la pena dejar a la Bella Easo a un lado de vez en cuando y probar con la Gipuzkoa Profunda.


No hay comentarios:

Publicar un comentario