sábado, 14 de marzo de 2015

Viaja, viaja y ensancha el alma

Puedes hacerlo interiormente, pero los viajes físicos molan más, sobre todo, si das con las personas adecuadas para compartir la experiencia. 

Digo viajar, y no turistear. En el viaje se puede hacer esto último, pero solo un poquito. Si nos pasamos, el ensanchamiento perderá todo el fuelle. 

Viajar es abrir los ojos, o quizá poner en marcha ese tercer ojo que casi siempre está dormido. Es anteponer la experiencia al cansancio, parar el reloj y escuchar a la vida. 

Es comer poco porque pateas mucho. Es no entender pero querer saber. Es oler y descifrar. Es tener ganas de leer más libros, escuchar más música, probar más cosas.

Viajar es despertarse y sentirse agradecido;  pasar de la escala de grises al color.







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