martes, 14 de abril de 2015

Ajuste de cuentas

Te mataré. Dame tiempo, iré despacio. Quiero tu sangre, pero lo haré con cuidado. Una muerte pacífica en el momento justo. No sabrás quién lo hizo.

Nos iremos como llegamos, con las gafas puestas y el libro en la mano. Las colillas apagadas en tu cuerpo inerte.

Enterraré las ruinas bajo tu alfombra, aquella que mira al mar del que nunca llegaste a disfrutar. Y se hará justicia. Oh, sí. Tenemos el valor, lo importante, la espalda recta, el paso firme y mi voz cortante.

El silencio deja paso al fuego. Un impulso  invisible que lo cambiará todo. No es cosa mía, el sueño se convierte en profecía. Flotaremos libres entre un bosque inventado. 

Trajimos a un monstruo que ya no queremos. Lo haremos antes de que nos pidas que supliquemos. Tanto quedará por decir en aquel último salto que impide que nos quedemos.











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