miércoles, 1 de abril de 2015

Pon un galgo en tu vida

¿Soy yo o cada vez se ven más galgos paseando, esmirriadillos y con sus abriguitos, por la ciudad?

Definitivamente creo que el galgo se ha puesto de moda. Y viendo parte del documental "Febrero, el miedo de los galgos" , es de agradecer el auge de adopciones. 

Espero que sean adopciones, y no galgos de pitiminí con pedigrí, comprados en criadero porque ahora tener uno mola. Que bien, que vale, que yo también he tenido un perro muy cuqui de raza, pero sabiendo la historia que hay detrás de los galgos, comprarse uno es de... no tener ni idea. (Seguramente comprarse cualquier perro lo es).

Este tema siempre genera debate, me refiero a la compra o no compra de un perro, ese negocio de los perritos de raza, tan monos ellos. De pequeña era una friki del mundo canino, y me sabía todas las razas, iba a las exposiciones y quería ser de las que los paseaban y peinaban, tan elegantes y perfumados.

A día de hoy, los perros guapos y de alta alcurnia me siguen gustando. Pero ya no tengo las cosas tan claras. Sobre todo, siendo consciente de la existencia de esa otra parte, mucho más desagradable e igual de real. 

Tengamos en cuenta que tratamos con animales, aunque insistamos en convertilos en caprichitos. Está bien que lo quieras para que te haga compañía, pero piénsalo más como un hijo que como un divertimento, porque responsabilidades tendrás, y muchas: paseos, caquitas, veterinarios, enfermedades, pelos...

 Como en todo, desde pequeños, a muchos, nos ciegan con los flashes, los luminosos, las luces de neón. Vivimos en una burbuja molona, al calorcito, ignorando lo que hay detrás. Los perros "del pueblo" pueden ser igual de divinos o más que el de más alto pedigrí.







Trailer del Documental FEBRERO from Waggingtale Films on Vimeo.

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