martes, 23 de junio de 2015

No es la ropa, es la clase

Antes "Traperos de Emaús" sonaba a cosa de "pobres", esa gente que no eras tú. Como ahora los "pobres" somos más pero no nos mola admitirlo, hemos tenido que hacer de los trapos vintage. Así, al entrar en la tienda de Emaús de la Calle Easo, uno se siente casi como en una tienda guay de segunda de mano de Londres, con su tocadiscos y sus blusas floridas de señora.

Ponte cuatro baldas y ordena tus pertenencias, quita el polvo y cámbiale el nombre a las cosas. Voilà! Ahí lo tienes, eres pobre pero sexy. Ya no tienes trapos, ni cacharros, ahora son prendas, objetos exclusivos. Si algo no te gusta, cámbiate de gafas. Sencillo, ¿no?

Al margen de las coñas, es de halagar el esfuerzo que se hace desde organizaciones como esta, junto con gente como Ainara de Amonatela. Conscientes de la chorrada mental que llevamos todos encima, se alían para conseguir que estos trapitos nos lleguen a molar. La tontería sigue siendo demasiado grande para que cale del todo, preferimos tener ocho camisetas que raspen a una sola y que sea buena. ¿Cosas usadas? ¡Puaj!

Déjate de mierdas.

No es la ropa, es la clase. Y eso, queridos, nunca lo podremos comprar.

 

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