lunes, 20 de julio de 2015

Hegoak ebaki banizkio


Hace un año no tenía ni jodida idea de la existencia de la mítica canción euskaldun llamada Txoriak Txori, de Mikel Laboa. Sí, es un clásico, sí, es cultura. Lo sé. ¿En qué mundo vivo? Eso ya ni idea... Y la letra tiene puntazo.

 Precisamente hoy me ha venido la canción a la cabeza cuando jugueteaba con una piedra de playa, de estas sin aristas, suavecitas, que a veces pienso en llevarme a casa. Las que coges y al tiempo encuentras en una balda llena de polvo entre libros que no lees, tickets olvidados y mecheros que no funcionan. ¿Por qué lo haría? ¿Con qué derecho? 

Así es cuando ha aparecido la canción de Mikel Laboa en mi mente para decirme que no, que el sitio de esa piedra es la playa, no mi casa. En el momento parece buena idea, pero con el tiempo veré esa piedra abandonada, sintiéndose fuera de lugar y pensaré, ¿Soy acaso la loca de los gatos? La piedra aquí no pinta nada, solo la cogí porque podía hacerlo, porque me gustó en ese momento, dentro de ese contexto, bajo esa luz y en esa playa. Ahora lo admito, la balda no le queda bien. 

No quiero que seas una piedrecita que ya no es una piedra.

[Aquí la canción]

Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite


Si le hubiera cortado las alas
hubiera sido mío
no se escaparía
Pero así, habría dejado de ser un pájaro
Y yo lo que amaba
era el pájaro




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