lunes, 27 de julio de 2015

Pon tu nombre, que apareceré yo

Una de las magníficas fotos que Google
me brinda al buscarme en Internet


En la era del marujeo fácil y anónimo, el online, quien más y quien menos ha pasado el rato "googleando" el nombre de un conocido, un posible conocido, un vecino demasiado odiado o alguien adorado en extremo. La tecnología es lo que tiene, puede convertir a mindundis en celebrities en un abrir y cerrar de ojos. Marujearás y serás marujeado, la mayoría de veces sin saberlo; otras, te lo chivarán las tripas de ese programa tan majo, tan público y tan libre al que te has unido. Así que ojito, que aquí todo se queda. Cuídate de salir bien en la foto, de no subir aquella otra, de hablar siempre bien de los demás y de ir limpiando de vez en cuando toda la morralla que vas dejando por ahí: fotologs adolescentes, retratos de orla endemoniados, webs desactualizadas con proyectos universitarios que desearías olvidar... 

De todas formas, tengo comprobado que por más que la cuides, la información en Internet es tan bestial, que Google, tan hasta las narices de que juguemos con él, le hagamos la pelota o trampeemos para colocarnos los primeros, decide sacar su punto socarrón con las fotos que aparecen en Google Imágenes al teclear el nombre de cualquier persona viviente. Pon tu nombre y apellidos en el buscador y ya me dirás por qué al lado de tu mini foto de LinkedIn sale un tío gordo y con bigote originario de Singapur.

Google, no te entiendo, ¿qué me quieres decir con esto?



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