sábado, 8 de agosto de 2015

Logroño, Zumaia y Pasolini

Este año la economía, unida a la incertidumbre, me impiden hacer grandes viajes. No pasa nada,  resulta que esto puede ser una gran excusa para recrearte en otro tipo de turismo, el surgido del azar y las ganas de salir del barrio. 

Se suele decir que viajamos lejos pero que no conocemos lo que tenemos delante de nuestras narices, y así es muchas veces. Y si nos movemos cerca de casa nunca miramos las cosas como cuando pillamos un avión porque nos vamos de vacaciones. Un parque es un parque, pero el picnic siempre quedará más sofisticado en París.

El hecho de no poder salir fuera hace que la imaginación se agudice y las neuronas creen nuevas sinapsis que te llevan a poder vivir tipo guiri en un radio de 200 km. A esto súmale que Donostia vive su propio Marina-D'Or-Ciudad-de-Vacaciones, así que salir de casa se convierte en toda una aventura. Estamos de un cosmopolita que no podemos con él. Los típicos ingleses y franceses han pasado a un segundo plano para dejar paso a guiris de Singapur o de New -York -City -ou- yeah

Saca el diccionario y desempolva el past simple que arrancamos. Adiós euskaltegi, hola mundo globalizado, concept-stores, airbnbs y sunsets en Urgull. ¿Te mola? A mí no demasiado. 

Pero don't worry, be happy y usa el autobús (o en su defecto el "metro" de Donostialdea, más conocido como Euskotren). 

Digo Logroño, Zumaia y Pasolini, pero podría haber sido Pamplona, Deba y Balenciaga. Digo estos tres lugares porque son mis viajes más recientes. Y digo viaje porque he sentido que viajaba, con todo lo que ello conlleva.  

Con esto no quiero decir que no me mole el picnic en París o no tenga ganas de subirme a un avión para conocer Singapur. Solo digo que los viajes están en tu cabeza. 

Fin.



¿Atardecer en La Toscana? No, es Logroño


¿Copacabana? No, Zumaia



¿El MOMA? No, San Telmo

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