domingo, 25 de octubre de 2015

Que sea desde el amor


Todo. Al menos quiero intentar que así sea. Que brote, que nazca de algo bonito y desde dentro. Sí, mariconadas. ¿Pero cuántas de las cosas que hacemos son desde las entrañas? ¿Desde ese algo que nos apetece de verdad y nos hace bien? Puestos a sobrevivir, que sea de la forma que nos apetezca, no de la que se nos supone. Y todo esto lo pensaba a raíz del tema de la maternidad, y con el de la maternidad, el tema de la pareja. A veces el autoengaño se impone porque nos permite navegar a través de un mar mucho más cómodo. Pero, ¿y si ese no es "tu mar"? Engañarse a uno mismo, qué vida tan triste y tan mal aprovechada. 

 Tener un niño para arreglar nuestras cosas, no por el hecho en sí de dar vida de una manera generosa. Estar con alguien para no sentirte solo, no porque de verdad lo quieras. Vaya panda de cobardes. Amor llama a amor. Como odio puede llamar a odio. Y con el miedo, lo mismo. Ser amor para desprender amor puede que no sea fácil, pero quizá sí la forma más valiente de pasar por aquí.

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