domingo, 24 de enero de 2016

Grizzly Man, Werner Herzog (2005)

Si crees que éste es un documental sobre naturaleza y ositos para siestas después de comer, te equivocas bastante.        
            
Grizzly Man se ródó en 2005 por Werner Herzog  y cuenta la historia de Timothy Treadwell, un loco enamorado de los osos que pasó trece veranos en un parque nacional de Alaska junto a estos animalitos. Él solo frente a la a veces despiadada naturaleza.

No es un documental al uso. Grizzly Man engancha desde el principio porque estás viendo la historia de un tío que es real pero que parece de coña. Timothy Treadwell y la diversa gente que aparece a lo largo de la película parecen actores siguiendo un guión loco, como si fuera todo un falso documental. Pero la historia es real. Y los personajes que aparecen en ella también. 

Si tienes un rato en una tarde tonta, te animo a que le eches un ojo. Timothy es un máquina, y su obsesión por los osos es cuanto menos curiosa. Además, Herzog deja hacer frente a sus ojos de una manera sutil, desnuda al ser humano y a  la naturaleza a su gusto, todo desde un punto de vista tragicómico. 

Te dejo aquí el documental completo por si quieres verlo:


                       


lunes, 18 de enero de 2016

Listen to me, Marlon


Marlon contado por Marlon. Un documental muy recomendable si te gustaba este guaperas con aire misterioso. Y si no, también. Creo que el equipo de esta película ha hecho un trabajazo. Al parecer, Marlon Brando tenía un montón de cintas de cassette grabadas, hablándose a sí mismo, una forma de querer entenderse a través de la autohipnosis, o algo así. Horas y horas de cinta queriendo separar a la persona del mito, hablando de su pasado, de las implicaciones que supone ser actor o de lo que significó su madre. En definitiva, una vía de escape a todo lo que le comía por dentro.

Con este material de archivo han resucitado al actor, que es la única voz en off de todo el documental. Ahí está la magia. Entras su cabeza. Miedos, deseos y frustraciones con los que empatizas porque en el fondo las personas no somos tan distintas. 


Marlon era un tipo sensible. Tienes que verlo. Por Marlon y Tahití. Marlon y los negros. Marlon y la vida en general.




                

viernes, 15 de enero de 2016

Un día cualquiera desde un ángulo cualquiera

Mientras esperas al autobús, al ir a comprar el pan, durante una observación minuciosa de tu cara frente al espejo, al conversar en un bar agarrando una cerveza, ahora mismo, aquí, mirando esta pantalla. 

Efectivamente, somos esclavos de nuestro cerebro. Si te paras a pensar, es imposible agarrar el presente, cuando lo queremos hacer, ya es pasado. El futuro tampoco existe. En realidad nada de lo que creemos que existe, aquello que vemos y tocamos, se puede mantener por mucho tiempo con la forma en que lo conocimos, y si pensamos que sí, que no ha cambiado nada, piensa que es de nuevo tu cerebro el que te engaña. El fluir es constante, asúmelo. Y la memoria y la imaginación están ahí arriba pasándoselo bien.

Un mismo hecho puede afectarte de diferentes maneras en función de cómo tengas el coco en ese momento. Hoy lloras y mañana te descojonas por exactamente la misma situación, la vida es un tema de perspectiva. 

Hoy es un día cualquiera y lo estoy viviendo
desde un ángulo cualquiera. Todos sirven, son los tuyos.



viernes, 8 de enero de 2016

Reyes contra Magos, cosa de padres

Cierto que la primera impresión fue de impacto, como ocurre casi siempre cuando nos cambian inesperadamente algo a lo que estamos acostumbrados. Pero tanto drama, maternodrama, sobra.

¿Quién decide cómo tienen que ser los Reyes Magos? Vale más un Baltasar blanco con la cara pintada de negro que un Gaspar con una túnica hipster? ¿Qué es más "de verdad"? Tanta histeria y pataleta por un asunto que debería ser cosa de niños no nos deja en muy buen lugar. La política es cosa de padres.

No solo el traje entra en cuestión, sino las formas y el mensaje. Si se analizan los discursos de los Reyes Magos de Madrid del año pasado y se comparan con los de éste, se aprecian diferencias notables. Los del año pasado tienen un discurso más de Reyes que de Magos, aluden a lo fantástica que es nuestra nación, España, y a que hemos de cuidar a nuestros padres y abuelos, porque ¡oh! la familia (tradicional), no se rompe. Todo esto dicho en un tono de homilía tras unos trajes de lo más barroco que no sé yo cómo afectarán a los sueños de los pequeños.

Este año, sin embargo, en el discurso ha primado el tema de la diversidad, la alusión a otros continentes, la música africana, el cambio. Un cambio un tanto perrofláutico, pero dentro de lo establecido por la tradición, porque sigue habiendo tres Reyes Magos, se llaman igual, uno tiene el pelo blanco, el otro castaño y otro es negro. Son tan de verdad (o de mentira) como los anteriores. ¿Dónde está el escándalo? Sus túnicas son más de Magos que de Reyes, más de niños que de padres. Sí, el atuendo choca, ¿pero qué tiene de malo cambiar? Los Reyes Magos están para que al menos un día se piense en los niños de forma radical. Pero no, ni así se deja de lado la política. Porque estos Reyes con más pinta de Magos también aprovechan para meter su cuña. 

Este hecho deja claro que los mensajes subliminales nos llegan desde pequeños, comemos política desde que nacemos. Ni si quiera Walt Disney se salva. 

Personalmente, aunque todo sea inventado, prefiero que en el cuento el negro sea negro, y los colores los ponga cada uno. 




 Madrid 2015






Madrid 2016