viernes, 8 de enero de 2016

Reyes contra Magos, cosa de padres

Cierto que la primera impresión fue de impacto, como ocurre casi siempre cuando nos cambian inesperadamente algo a lo que estamos acostumbrados. Pero tanto drama, maternodrama, sobra.

¿Quién decide cómo tienen que ser los Reyes Magos? Vale más un Baltasar blanco con la cara pintada de negro que un Gaspar con una túnica hipster? ¿Qué es más "de verdad"? Tanta histeria y pataleta por un asunto que debería ser cosa de niños no nos deja en muy buen lugar. La política es cosa de padres.

No solo el traje entra en cuestión, sino las formas y el mensaje. Si se analizan los discursos de los Reyes Magos de Madrid del año pasado y se comparan con los de éste, se aprecian diferencias notables. Los del año pasado tienen un discurso más de Reyes que de Magos, aluden a lo fantástica que es nuestra nación, España, y a que hemos de cuidar a nuestros padres y abuelos, porque ¡oh! la familia (tradicional), no se rompe. Todo esto dicho en un tono de homilía tras unos trajes de lo más barroco que no sé yo cómo afectarán a los sueños de los pequeños.

Este año, sin embargo, en el discurso ha primado el tema de la diversidad, la alusión a otros continentes, la música africana, el cambio. Un cambio un tanto perrofláutico, pero dentro de lo establecido por la tradición, porque sigue habiendo tres Reyes Magos, se llaman igual, uno tiene el pelo blanco, el otro castaño y otro es negro. Son tan de verdad (o de mentira) como los anteriores. ¿Dónde está el escándalo? Sus túnicas son más de Magos que de Reyes, más de niños que de padres. Sí, el atuendo choca, ¿pero qué tiene de malo cambiar? Los Reyes Magos están para que al menos un día se piense en los niños de forma radical. Pero no, ni así se deja de lado la política. Porque estos Reyes con más pinta de Magos también aprovechan para meter su cuña. 

Este hecho deja claro que los mensajes subliminales nos llegan desde pequeños, comemos política desde que nacemos. Ni si quiera Walt Disney se salva. 

Personalmente, aunque todo sea inventado, prefiero que en el cuento el negro sea negro, y los colores los ponga cada uno. 




 Madrid 2015






Madrid 2016

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