viernes, 15 de enero de 2016

Un día cualquiera desde un ángulo cualquiera

Mientras esperas al autobús, al ir a comprar el pan, durante una observación minuciosa de tu cara frente al espejo, al conversar en un bar agarrando una cerveza, ahora mismo, aquí, mirando esta pantalla. 

Efectivamente, somos esclavos de nuestro cerebro. Si te paras a pensar, es imposible agarrar el presente, cuando lo queremos hacer, ya es pasado. El futuro tampoco existe. En realidad nada de lo que creemos que existe, aquello que vemos y tocamos, se puede mantener por mucho tiempo con la forma en que lo conocimos, y si pensamos que sí, que no ha cambiado nada, piensa que es de nuevo tu cerebro el que te engaña. El fluir es constante, asúmelo. Y la memoria y la imaginación están ahí arriba pasándoselo bien.

Un mismo hecho puede afectarte de diferentes maneras en función de cómo tengas el coco en ese momento. Hoy lloras y mañana te descojonas por exactamente la misma situación, la vida es un tema de perspectiva. 

Hoy es un día cualquiera y lo estoy viviendo
desde un ángulo cualquiera. Todos sirven, son los tuyos.



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