lunes, 28 de marzo de 2016

El misterio de las niñas mayores

¿Sabes esas chicas que parecen niñas de instituto pero que en realidad, debido a su edad, están más bien curtidas? Aunque su voz, complexión y aspecto púber digan lo contrario. 

Esto es como cuando de pequeño todo el mundo mide más o menos lo mismo y un día los demás siguen para arriba y  tú te quedas ahí, abajo, sin pegar el estirón, constante. Pues ellas de pequeñas eran como las otras niñas y a día de hoy todavía siguen ahí, siendo "niñas".

 Y esto, ¿tiene alguna ventaja? ¿Que te pidan el DNI para entrar a un local cuando estás a punto de alcanzar la treintena es bueno o es malo? Imagino que depende de la situación y de cómo te lo tomes. El aspecto aniñado puede salvarte a veces, porque parecer bebé de colegio produce simpatía. Pero esa apariencia a su vez puede generar poca credibilidad entre una mayoría de aspecto adulto, lo que supondrá un esfuerzo extra por parte de la niña mayor para imponerse.

Lo más inquietante ocurre cuando la imagen aniñada se mezcla con unas incipientes patas de gallo.

¿A qué se debe este fenómeno? ¿La complexión configura tu cerebro o es al revés? O sea, ¿es el aspecto el que te lleva a ser de una determinada manera o es la forma de pensar la que hace que te quedes con las manitas de cuando tenías nueve años?





28 años







41 años



29 años
38 años
33 años

martes, 22 de marzo de 2016

Y que no se repitan

El perfume que nunca más
Las ganas
Son cervezas envueltas en humo
Solo la luz de las velas
El recuerdo de ciudades olvidadas
Las personas que habitaron en ellas
Tus ciudades
Un estado de ánimo
Aquella canción que sonaba
El eco de un no-lugar
Descubrir tu hogar
Perderlo
Volverlo a encontrar
Otra vez la vela
Y una planta
El gato
Nieve en la acera
Murmullo
Matices
Horas de sueño
Mochilas
Con peso
Mucho peso
Acentos
El extranjero
Huir del mal
Volver al mar
Son olores, son cuerpos, son sonrisas olvidadas
Son noches
Muchas noches
Encuentros
Despedidas
Bok
Auf Wiedersehen
Muchos cielos
A todo color
Antes
Todo fue ya antes
Descansa


Y que no se repitan

domingo, 20 de marzo de 2016

Pintxo Sonoro: Fiona Apple - Every Single Night (Remix)

"So young and with grey hair"

Gracias por tu apoyo, Cara.

Resulta que el GrannyHair, o pelo de abuela, es decir, las canas, están de moda, llevan ya un rato largo, hasta que desparezca la histeria. Pero como siempre, en la paradoja de lo trendy, lo que está de moda es parecer que tienes que canas, no tenerlas de verdad. Una cara de niña con mechones blancos auténticos es comentario seguro. Como lo es un pelo sucio de verdad o unos jirones -de verdad- en una camisa. Si es como que sí pero no, todo en orden. Si es como que sí pero sí, umm... mejor te lo piensas. O sea, que te tiñas.

Llevar las canas al viento, admitámoslo, es en muchos lugares del mundo signo de desaliño, de provocación, de dar señales de que sí, la vejez existe y a ti también te va a llegar. Y cualquier signo de envejecemiento mejor erradicarlo. Cualquier historia que no reafirme el forever young nos hará sentir inseguros. 

Somos espejos. Volcamos nuestros miedos en el otro, odiamos todo aquellos que choca con  los conflictos internos que uno mismo no ha solucionado. Nos pesa la verdad de la buena, la que nos dice que aquí hemos venido a vivir pero que también nos vamos a morir. La muerte, ser viejo, qué de tabús. Entre medio, canas y detalles varios.

Y sí, hace dos días una cajera me dijo en el supermecado: "So young and with grey hair...".

Qué le vamos a hacer. 

¿Por cuál empiezo? ¿L'Oreal? ¿Pantene?

viernes, 18 de marzo de 2016

Vivir en abstracto



Una vida para dentro (lagarto del desierto).  Donde una foto no explica absolutamente nada porque una foto siempre es una mentira. Aquí el tiempo no se mide en laborables y festivos. Hablamos de respiraciones y cambios de temperatura. Si hay que llorar con una telenovela, se llora. Si hay que ver porno, se ve. ¿Cómo ilustras la respiración de un color o el sabor de un suspiro? La vida en abstracto. Eternamente alejada del objeto.  El cerebro como continente subjetivo. ¿Y qué te cuentas? ¿De qué me hablas? ¿Cómo vas? Aquí, fuera de lo concreto, para nada definida, contraria a lo preciso. En busca de los albumes que nunca podrán existir. Viviendo en abstracto. 

Aquí, en la pregunta infinita.


domingo, 13 de marzo de 2016

Qué hacer cuando no tienes nada que hacer

Hablo de estar calentando asiento en una oficina durante unas horas prestablecidas (e infinitas) que se supone has de cumplir y no tener nada que hacer. Y cuando digo nada, es ya ni siquiera tener que tomarte un té porque llevas ya cinco, y cuatro de ellos han sido solo por hacer tiempo.

El estrés no mola un pelo, pero esto tampoco. No tener nada que hacer en un trabajo es frustante. Sobre todo porque uno siente que tiene que hacer como que hace. No vas a estar en modo sofá leyendo un libro o echándote la siesta. Es un pause en alerta que tiene algo de estresante. La cara se te queda en modo pantalla, el culo cuadrado y la mente chamuscada. Lo de la meditación acabas descartándolo porque un rato está bien, pero ocho horas es demasiado. Otra opción es dedicarte a "asuntos propios", asuntos pendientes que no tienen que ver con el trabajo. Vale, bien, seguramente hay a quien se la sople y lo haga (por lo menos en parte es algo productivo), pero a mí me entra cierto cargo de conciencia, así que de momento queda descartado. Y en realidad sería lo ideal, ¿por qué fingir hacer algo de trabajo que no tienes, si puedes hacer otras cosas aunque no estén relacionadas con él?

En realidad esta historia es muy políticamente incorrecta. Esta sensación que seguramente más de uno tenga es poco confesable. Decir que no haces nada cuando te están pagando y hay mucha gente que se parte el pecho currando y su salario es una miseria o directamente no tiene trabajo quizá sea una aberración.

Una aberración que lamentablemente a veces se da.



El equilibrio es imposible

  

jueves, 3 de marzo de 2016

Tiempo y distancia

Quizá la salida de la burbuja, ese momento de reposo después de haber sido agitada dentro de un bote lleno de liquido aflora mi vena metafísica. Recuerdo haber escrito sobre travesías en el desierto donde tragaba insípida arena. Ahora árboles de especies desconocidas aparecen por el camino. 

Apuntes que tenía olvidados en emails bien resguardados me recuerdan que el 25 de noviembre de 2014 dejé una tierra que fue de todo menos desierto para tratar de aclimatarme una vez mas a una conocida tierra yerma. Debido a sus aguas tranquilas, o estancadas, no lo sé, algo me ha estado tiempo insistiendo en volver "al monte".

Aquellos que dicen que cuando realmente deseas algo todo el universo conspira para que lo consigas están equivocados. Tengo una visión mas racional de todo el rollo. Es tu inconsciente el que hará que lo consigas.  No hay mas. 

 Ha tenido que pasar un año y pocos meses para que la cabra se pire de nuevo. Pensé que seria más fácil, cosa de meses.  Con el tiempo sentí sin embargo que ya seria cosa de años, pero en realidad la vida es de talla mediana. Nunca nada dura tanto, ni tan poco, como pensamos. 

Pensar, qué gran cosa y qué gran putada. Recordar, lo mismo. El tiempo y la distancia se expanden y se contraen en nuestra cabeza como les da la gana. Los ahoras olvidados, ese echar de menos que se esfuma, otro que vuelve. ¿Y qué mas dará? Estamos hechos de estaciones, de sol y tormenta, de lluvia torrencial y llovizna débil. Somos distancia y tiempo. Aunque nos empeñemos en vivir bajo la serenidad del anticiclón, absolutamente todo seguirá moviéndose, entre paraguas y gafas de sol.