domingo, 20 de marzo de 2016

"So young and with grey hair"

Gracias por tu apoyo, Cara.

Resulta que el GrannyHair, o pelo de abuela, es decir, las canas, están de moda, llevan ya un rato largo, hasta que desparezca la histeria. Pero como siempre, en la paradoja de lo trendy, lo que está de moda es parecer que tienes que canas, no tenerlas de verdad. Una cara de niña con mechones blancos auténticos es comentario seguro. Como lo es un pelo sucio de verdad o unos jirones -de verdad- en una camisa. Si es como que sí pero no, todo en orden. Si es como que sí pero sí, umm... mejor te lo piensas. O sea, que te tiñas.

Llevar las canas al viento, admitámoslo, es en muchos lugares del mundo signo de desaliño, de provocación, de dar señales de que sí, la vejez existe y a ti también te va a llegar. Y cualquier signo de envejecemiento mejor erradicarlo. Cualquier historia que no reafirme el forever young nos hará sentir inseguros. 

Somos espejos. Volcamos nuestros miedos en el otro, odiamos todo aquellos que choca con  los conflictos internos que uno mismo no ha solucionado. Nos pesa la verdad de la buena, la que nos dice que aquí hemos venido a vivir pero que también nos vamos a morir. La muerte, ser viejo, qué de tabús. Entre medio, canas y detalles varios.

Y sí, hace dos días una cajera me dijo en el supermecado: "So young and with grey hair...".

Qué le vamos a hacer. 

¿Por cuál empiezo? ¿L'Oreal? ¿Pantene?

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