jueves, 28 de abril de 2016

Familias pasajeras

Según la R.A.E.:

familia
Del lat. familia.
1. f. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas.
2. f. Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje.
3. f. Hijos o descendencia. Está casado, pero no tiene familia.
4. f. Conjunto de personas que comparten alguna condición, opinión o tendencia. Toda la familia universitaria está de enhorabuena.

5. f. Conjunto de objetos que presentan características comunes que lo diferencian de otros. La familia de los instrumentos de cuerda.
6. f. Cuerpo de una orden o de una comunidad religiosa. La familia carmelita.
7. f. coloq. Grupo de personas relacionadas por amistad o trato.
8. f. Biol. Taxón constituido por varios géneros naturales que poseen gran número de caracteres comunes. La familia de las rosáceas.
9. f. Chile. Enjambre de abejas.
10. f. p. us. Conjunto de criados de alguien, aunque no vivan dentro de su casa.


Es decir, a aquellos con quienes uno se junta cuando vive fuera y comparte frigorífico, papel de baño y alguna que otra noche loca se les puede considerar familia. Es curioso cómo inconscientemente vamos en busca de ella. Quizá la que te tocó de nacimiento, ese grupo de personas con las que estás emparentado, no te inspiren afecto. Quizá por cualquier motivo carezcas de una de este tipo. Aunque a algunos pese más que a otros, creo de verdad que "somos seres sociales por naturaleza", y sin familia, da igual de qué tipo, uno se acaba mustiando.

Me gusta esta idea de familia circunstancial. Pensar que por mucho que presupongamos que sólo nos podemos arraigar a ciertas personas, en situaciones determinadas las raíces se echan donde uno puede o le dejan. Eso está guay. A veces nos empeñamos en la idea de que sólo se puede querer a cierta gente y de determinada manera. Pero, ¿qué harías si un dia cualquiera toda esa que tú consideras tu gente, tu familia, desapareciera? ¿qué sería de ti si fueras un Leftover?

miércoles, 20 de abril de 2016

Yo, confieso.

Has pasado de ser (o creerte) el mejor de tu portal a ser una mancha dentro una masa de egos confundidos con grandes pretensiones. Me remonto a tiempos universitarios, hablamos de una época que navega entre los años dos mil seis y dos mil nueve. Muchos se encuentran en una situación parecida. Son estas cosas que no se dicen pero se palpan en el ambiente, en las miradas. Entras pensando en hacerte un "Te gusta conducir". Eso es fácil, dices, yo también puedo.  Pero oh, cuando te pringas en el barro de la realidad, que difícil es casi siempre llegar a algo tan simple. ¿Qué mejor publicidad para estudiar publicidad que la propia publicidad? 

Ahi están las ganas de ser un Don Draper, un Toni Segarra, un Alex Bugowski, incluso un Risto Mejide. (¿Dónde están las mujeres aqui?) Se apodera de tu personita el sindrome de lo que en aquella época dorada llamaban "cre-a-ta". "El creata gafapasta" y todo eso. Desdeñas los demás puestos porque te parecen causas menores, tú aspiras a algo mas grande. Pero, en serio, ¿por qué? Has visto demasiadas películas y vives mucho en tu cabeza. Airéate. Puedes ser creativo trabajando la cerámica o haciendo papiroflexia. Y los individuos anteriormente mencionados son personajes de portada al fin y al cabo. Es como aspirar a ser Ronaldo o Messi solo por lo que orbita a su alrededor, no por lo que hacen en sí (pegar patadas a un balón, entrenar duro, lo que sea). Va de ser reconocido, de sentirte querido, de alimentar a tu ego.

Además, sin equipo no vales una mierda. Una cabeza pensante sin gente detrás no es nada. También hay que saber navegar en las aguas de lo social. Mucho y muy fuerte. Tampoco eres nada si no te lo curras.

Si tuviste la suerte de quedar entre los primeros saldrás mostrando al mundo, orgulloso, una cosa imprescindible llamada portfolio, esperando ganar ese concurso que te permita estar en una de las grandes, donde no te pagarán y estarás puteado pero te sentirás afortunado por ser parte de una gran familia. Saldrás de fiesta con gente que mola y vivirás en las gran ciudad trabajando para las "grandes marcas" hasta las tres de la mañana ( Polvos blancos en los baños). Porque estás aprendiendo de los mejores, date con un canto en los dientes. Seguirás hinchando tu portfolio y acumulando ojeras y festivales hasta que digas basta y montes tu propio chiringuito.

Qué gusto, qué alivio.


Quizá no fuiste tan afortunado. Entraste pensando en hacerte un "Te gusta conducir" y has acabado diciendo al cabo de los años que eres un experto en marketing online. Menudos papanatas. Vaya miseria. Solo palabras. Reconócelo, en realidad fuiste arrastrado por el huracán de la superficialidad.  No sabias que Ronaldo y Messi son solo dos. No entendías la palabra esfuerzo. Te miraste desde fuera. Pero estás a tiempo. Si quisiste ser "creata" y ahora eres "community", si estudiaste publicidad pero ahora lo llamas marketing, revísate, confiesa.

No está todo perdido.





martes, 19 de abril de 2016

Azahar en los pulmones

Vengo del norte del sur, donde no tenemos azahar. Realmente creo que hasta ahora no sabía que el azahar es la flor de los naranjos o limoneros. Ahora sí. Ahora, además, puedo olerla a diario. Y joe, qué gusto. Una calle perfumada por esta flor no es una calle cualquiera. 

He vivido en sitios más fríos, húmedos, y con más contrastes en lo que a clima se refiere. No estaba acostumbrada al temple mediterráneo/adriático, y la verdad es que me gusta su efecto balsámico.  Quizá la clave está en las propiedades del azahar, que según la Wikipedia:

"Las flores presentan una acción sedante, ligeramente hipnótica y espasmolítica, aperitivo-eupéptica y aromatizante. Los frutos tienen propiedades como vitamínicos, por su riqueza en ácido ascórbico, y laxantes. La pectina le confiere propiedades como antidiarreico e hipocolesterolemieante. El pericarpio y también las hojas actúan como venotónico y vasoprotector; los principios amargos son responsables de su efecto aperitivo y eupéptico. Las flores se utilizan para ansiedad, insomnio, espasmos gastrointestinales o distonías neurovegetativas". (Queda claro, no?)
 
Ya véis, todo tiene una explicación científica. Adiós romanticismo. O no.

Romeros, olivos y otros árboles que desconozco también ayudan a crear esta sensación de embeleso. Y el mar, oh, el mar, eso siempre. Haced la suma, vamos bien. Me fallan un poco las enormes montañas de roca caliza donde no abunda la vida. Parece que están siempre enfadadas. Tan grandes y rudas. Intentando arrinconar a los arboles perfumados, tratando de hacerle sombra al mar.

lunes, 18 de abril de 2016

Universo Dulceida

Creo que voy tarde (otra vez). Sí, hace dos semanas que descubrí a Dulceida. Y a su madre, a su novia, a su hermano, a sus amigos mariquis. 

Bueno, qué decir. La primera impresión no fue muy buena. Me pareció todo muy horrible. Su forma de hablar, la ñoñería, el pijerío extremo, "holiii", los clichés. El postureo (sí, Enea, esta palabra según tú es muy 2008, ¿no?) exacerbado. Me repateó esa forma tan superficial de pasar por el mundo. Lo que le pone de repente una chica femenina con una gorra pa'trás y camisa de tirantes, en plan "macha" (así lo llaman), cuando de macha tiene poco, solo el rollo que le meten al asunto. Porque ir de macha alfa luciendo melena, tipazo y hablando pijo lo peta. Qué pasa nena y así.

Pero, a pesar de todo, después del primer trago, seguí viendo más vídeos. Y me encontré con su madre, fan de los minions y una entendida del mundo "influencers" en el que vive su hija. La madre obviamente tiene Instagram, como el hermano, la novia y sus amigos. Todos están conectados, todos se ayudan como la gran familia que son, como parte del Universo que gravita en torno al personaje de Dulceida.

Cada uno de ellos representa su papel de serie de televisión. Es como ver Gossip Girl o Sexo en Nueva York pero más morboso y a la española. 

El caso es que Dulceida me produce cierto amor odio. Me gusta porque parece que a ella todo lo que digas se la pela. Es capaz de salir a la calle hecha un cuadro -me refiero a un cuadro auténtico, no con la ropa que ella se pone- a cantar porque ha perdido una puesta, echarse un pedo y reirse asumiéndolo y diciendo algo tipo "ups, me acabo de tirar un pedi". Dulceida está to'loki y le importa una mierda lo que tú digas de ella. Y eso mola.

Además, será lo que quieras, pero se lo curra. Y si está ahí, es por toda la gente que se corre observando vidas ajenas. Las marcas de ropa se la rifan, porque eh, es "influencer", eso es en inglés y da likes, dinero. Por si esto fuera poco, ahora ha sacado un libro.

 De tonta, poco.




sábado, 16 de abril de 2016

El verdadero estilo es la autoaceptación


Me jode que digas que tienes las tetas pequeñas como si eso fuera algo malo. Me jode que pienses que estás gorda y por eso tengas que taparte. Me jode que no lleves algo por pensar que es demasiado masculino, o femenino, o pasado de moda. Me jode que me miren con pena por tener canas. Me jode que me joda tener un diente torcido. Me jode que tengamos que salir a la calle ataviados de complejos cuando aquí nadie se salva. Me jode que escondas esa sonrisa tan bonita. Me jode que huyamos de lo natural.  

Por eso me flipa que alguien se tome su tiempo para hacer una campaña como esta:





                

martes, 12 de abril de 2016

Cortar para empezar de nuevo

A veces las medias tintas no valen
Hay que arrancar de raíz
Cortar con machete

Eliminar todo rastro de germen impuro
El pasado ha pasado
El hilo se ha roto
Bien
Revives

Te ríes
Brindas por los ciclos
La ingenuidad
Las terceras partes

Brindas por todo lo que será
Empiezas lo nuevo
Cortas el miedo

viernes, 8 de abril de 2016

Postear

Sinceramente, creo que una persona con una vida plena y feliz no postea en Facebook, o lo hace en raras ocasiones, o ni tiene Facebook. También es cierto que dicen que la gente que está al margen de toda red social puede tener características de psicópata. Pero en fin. Que los padres tengan Facebook también es un misterio.

El caso, que fatal. Fatal subir una foto de tu cara, comentar tu comida o los bellos paisajes a los que miras. ¿Por qué se hace esto? Es ridículo y vergonzante. Yo intento no hacerlo, pero a veces se me escapa, y no me gusta. ¿Qué mierda de autómatas somos? ¿Por qué necesitamos tanta aprobación externa? ¿Qué coño está haciendo Facebook con la vida de la mayoría? Salgamos de aquí. Escribámonos mas cartas, toquémonos más. Yo que sé, bailemos bachata.

Fantasear de vez en cuando está bien, pero aquí se nos va de las manos, se nos va el dedo. Porque es muy fácil. Es muy fácil contarse a uno mismo una historia bonita a través de una sonrisa de foto y 100 me gustas. Es fácil creerse las mentiras.

Compartir artículos científicos, filosóficos o relatos puede estar bien. Postear cualquier cosa con la que aprendamos y no atrofie nuestro cerebro está bien (aunque, ¿para eso no están ya las bibliotecas, incluso Internet sin más?) Quizá hasta postear algún tipo de información personal relevante que no pueda difundirse de otro modo (pérdida de tu mascota, regalo de muebles, masaje gratis...) sería permisible. ¿Pero a quién pretendemos engañar? Enseñar nuestro álbum de fotos digital y trucado no nos hace ningún bien. Y meto frase estilo político: "ni como individuos, ni como sociedad". 

Me quería desahogar, pero, eh, a Facebook que va esto...

Chau, hasta luego.



viernes, 1 de abril de 2016

"La burua es para pensar"

(Burua: cabeza en euskera). 
 
Una frase  tan de primaria esconde un gran significado. "La burua es para pensar", un  mantra que siempre me repetía mi padre de pequeña. Quizá por eso mi manía de quitarme cualquier lacito o moñería que mi madre me ponía en el pelo.  Porque yo ya sabía  que la burua era para pensar y no para que me pusieran "kikis" (sí, así llamábamos a las gomas en el pelo, etc).

La frase puede parecer una perogrullada, pero merece la pena repetirla. No sé si es por eso, pero a día de hoy pienso mucho, quizá demasiado, que no quiere decir que piense bien. Sí, en aquella frase faltaba algo, la burua es para pensar, pero para pensar bien. Creo que a veces lo de pensar se nos va de las manos. Re-pensamos, sobre-pensamos...  Pero lo que es pensar bien, en serio, o sea, razonar y objetivizar, formular algo nuevo y útil, poco. 

Al hilo de esta historia, recupero en mi cerebro también una cosa que dijo un profesor en la universidad. Venía a contar algo así como que si teníamos al menos un pensamiento único en la vida, salido de nosotros mismos, nos podíamos dar con un canto en los dientes. Que casi todas las personas pasamos por esta vida sin pena ni gloria, sin haber hecho un uso personal e intransferible de nuestra burua

El comentario en cuestión, de gran carga filosófica y creo que chungamente expresado por mí, fue de esas cosas que se te quedan sin saber por qué. Un razonamiento que es como profundo pero a la vez parece una tontería y estás entre que lo has entendido y que en realidad no entiendes nada. Pero ahí se queda su eco, porque algo te dice que eso que han dicho, aunque en ese momento no lo entendieras, venía de serie con la etiqueta de "importante, guardar".

Bueno, y que la burua es para pensar, pero el cuerpito está para hacer. Tampoco lo olvidemos.