viernes, 8 de abril de 2016

Postear

Sinceramente, creo que una persona con una vida plena y feliz no postea en Facebook, o lo hace en raras ocasiones, o ni tiene Facebook. También es cierto que dicen que la gente que está al margen de toda red social puede tener características de psicópata. Pero en fin. Que los padres tengan Facebook también es un misterio.

El caso, que fatal. Fatal subir una foto de tu cara, comentar tu comida o los bellos paisajes a los que miras. ¿Por qué se hace esto? Es ridículo y vergonzante. Yo intento no hacerlo, pero a veces se me escapa, y no me gusta. ¿Qué mierda de autómatas somos? ¿Por qué necesitamos tanta aprobación externa? ¿Qué coño está haciendo Facebook con la vida de la mayoría? Salgamos de aquí. Escribámonos mas cartas, toquémonos más. Yo que sé, bailemos bachata.

Fantasear de vez en cuando está bien, pero aquí se nos va de las manos, se nos va el dedo. Porque es muy fácil. Es muy fácil contarse a uno mismo una historia bonita a través de una sonrisa de foto y 100 me gustas. Es fácil creerse las mentiras.

Compartir artículos científicos, filosóficos o relatos puede estar bien. Postear cualquier cosa con la que aprendamos y no atrofie nuestro cerebro está bien (aunque, ¿para eso no están ya las bibliotecas, incluso Internet sin más?) Quizá hasta postear algún tipo de información personal relevante que no pueda difundirse de otro modo (pérdida de tu mascota, regalo de muebles, masaje gratis...) sería permisible. ¿Pero a quién pretendemos engañar? Enseñar nuestro álbum de fotos digital y trucado no nos hace ningún bien. Y meto frase estilo político: "ni como individuos, ni como sociedad". 

Me quería desahogar, pero, eh, a Facebook que va esto...

Chau, hasta luego.



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