miércoles, 20 de abril de 2016

Yo, confieso.

Has pasado de ser (o creerte) el mejor de tu portal a ser una mancha dentro una masa de egos confundidos con grandes pretensiones. Me remonto a tiempos universitarios, hablamos de una época que navega entre los años dos mil seis y dos mil nueve. Muchos se encuentran en una situación parecida. Son estas cosas que no se dicen pero se palpan en el ambiente, en las miradas. Entras pensando en hacerte un "Te gusta conducir". Eso es fácil, dices, yo también puedo.  Pero oh, cuando te pringas en el barro de la realidad, que difícil es casi siempre llegar a algo tan simple. ¿Qué mejor publicidad para estudiar publicidad que la propia publicidad? 

Ahi están las ganas de ser un Don Draper, un Toni Segarra, un Alex Bugowski, incluso un Risto Mejide. (¿Dónde están las mujeres aqui?) Se apodera de tu personita el sindrome de lo que en aquella época dorada llamaban "cre-a-ta". "El creata gafapasta" y todo eso. Desdeñas los demás puestos porque te parecen causas menores, tú aspiras a algo mas grande. Pero, en serio, ¿por qué? Has visto demasiadas películas y vives mucho en tu cabeza. Airéate. Puedes ser creativo trabajando la cerámica o haciendo papiroflexia. Y los individuos anteriormente mencionados son personajes de portada al fin y al cabo. Es como aspirar a ser Ronaldo o Messi solo por lo que orbita a su alrededor, no por lo que hacen en sí (pegar patadas a un balón, entrenar duro, lo que sea). Va de ser reconocido, de sentirte querido, de alimentar a tu ego.

Además, sin equipo no vales una mierda. Una cabeza pensante sin gente detrás no es nada. También hay que saber navegar en las aguas de lo social. Mucho y muy fuerte. Tampoco eres nada si no te lo curras.

Si tuviste la suerte de quedar entre los primeros saldrás mostrando al mundo, orgulloso, una cosa imprescindible llamada portfolio, esperando ganar ese concurso que te permita estar en una de las grandes, donde no te pagarán y estarás puteado pero te sentirás afortunado por ser parte de una gran familia. Saldrás de fiesta con gente que mola y vivirás en las gran ciudad trabajando para las "grandes marcas" hasta las tres de la mañana ( Polvos blancos en los baños). Porque estás aprendiendo de los mejores, date con un canto en los dientes. Seguirás hinchando tu portfolio y acumulando ojeras y festivales hasta que digas basta y montes tu propio chiringuito.

Qué gusto, qué alivio.


Quizá no fuiste tan afortunado. Entraste pensando en hacerte un "Te gusta conducir" y has acabado diciendo al cabo de los años que eres un experto en marketing online. Menudos papanatas. Vaya miseria. Solo palabras. Reconócelo, en realidad fuiste arrastrado por el huracán de la superficialidad.  No sabias que Ronaldo y Messi son solo dos. No entendías la palabra esfuerzo. Te miraste desde fuera. Pero estás a tiempo. Si quisiste ser "creata" y ahora eres "community", si estudiaste publicidad pero ahora lo llamas marketing, revísate, confiesa.

No está todo perdido.





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