martes, 31 de mayo de 2016

Date al cuerpo

Date a sentir tus músculos o ese michelín (intenta pensar en la utópica idea de que algún día podrá desaparecer y ser un bello músculo). Las manos, acaríciate. Cuando tu cabeza esté a punto de estallar por cualquier historia, sal de ella a base de trabajar el cuerpo. Baila, haz pesas, abdominales, enfréntate a lo único que es de verdad, tu materia. Los órganos, la piel, el tejido muscular. Machácalos, cuídalos, ponlos en forma. Que palpiten.

 A veces la mente se revela a base de cortocircuitos, idealizaciones, películas experimentales. Que te quede claro que eso no existe. Hola neurosis. Sin embargo, tu bíceps sí existe, los cuádriceps existen, el músculo flexor cubital del carpo, existe. En realidad, es lo único que tienes. ¿Por qué no lo cuidas?

Date al baile, conócete a través del cuerpo. Deja que te conozcan. Haz el ejercicio inverso, ve a contracorriente, porque el pensar es automático y se puede hacer desde el sofá. Te puede arruinar la vida. No te dejes.

 Nunca.







sábado, 28 de mayo de 2016

Lokrum

Como pavo por su casa
Esta islita a 600 metros de Dubrovnik es una caja de sorpresas. Se "abre" al público en abril, con la salida de ferrys cada poco tiempo. Si estás registrado en la ciudad y tienes tu tarjeta del autobús, la ida y la vuelta te sale por 10 Kunas (1,35€ aprox.), y, si, por desgracia, eres un mísero turista, la visita pasa a costarte 100 Kunas (13€ y pico), casi nada.

La primera sorpresa de la caja es su tamaño. Ni de coña, yo al menos, me esperaba que fuera a ser tan grande. No tienes la sensación de estar en una isla. Aunque... ¿alguien tiene la sensación de estar flotando en el universo? 

Después, vienen los pavos reales y los... conejos. Si Dubrovnik se caracteriza por la exagerada plaga de felinos everywhere, Lokrum puede presumir de pavos reales y adorables conejos. Los pavos reales cruzan por tu toalla cual paloma urbana, que para eso es su isla y tú estás de paso. Los conejos, zuper cuquis, pastan a sus anchas también.

Creo que un día no te da para verla en profundidad, porque está llena de recobecos. Mi primera vez ha sido en el lago que se encuentra en medio de la isla, llamado Mar Muerto, y después en una zona de rocas que da al mar. Ambas experiencias, bajo el solazo, han estado genial. En Lokrum hay gente, pero no esa masa amorfa de turistas que hay en Dubrovnik que solo viene a aplastarte, pisarte o mancharte con su p..... helado. 

Lokrum tiene naturaleza pero también tiene historia. En sus entrañas se encuentra un monasterio Benedictino fundado en 1023 y que ahora está abandonado (umm...como el 90% de las casonas y edificios históricos que algún día fueron algo en Dubrovnik). Según cuenta la leyenda, los monjes del monasterio, antes de dejarlo, allá por el siglo XIX, maldijeron el lugar. Así que cuidadín si pierdes el último ferry (A las 16.00 en temporada baja y a las 19.00 en temporada alta) y tienes que pasar la noche en la isla, porque los espíritus de los monjes - o bueno, quizá algún pavo real o conejo - quiera deshacerse de ti.

En 1959 abrieron un jardín botánico, que no he visto. Además hay una fortaleza en la parte alta, llamada Fort Royal, en la que tampoco estuve. Sumemos a esto una basílica y un pequeño palacio. Es decir, tengo que volver.

Ah, y por supuesto, por favor, no olvidar la gozada de saltar desde las rocas al mar. Zona rocosa en la  que además puedes hacer nudismo. ¿Qué más se puede pedir?

Por último comentar que, ahí donde la veis, Lokrum es reserva natural. Vamos, que esta isla es pequeña pero matona. 








Lokrum vista desde las murallas de Dubrovnik
Chapuzón en el Adriático - Gozada - 

El jodido mar -y sus rocas - siempre

Más pavos reales - De la realeza - 


"Mar Muerto"



 







lunes, 23 de mayo de 2016

Café turco: Ningún filtro, muchos posos

A mí también me han mandado hacer café. Café para siete la primera vez. ¿Sabes hacer café?, me preguntan. Yo: "pues claro". 

Vale no. Esto es café turco. Tienes ante ti un cazo estrecho con asa, llamado cezve, un café que parece soluble pero no, y los fuegos para calentar esta maravilla.

Es fácil, me dicen, tú echa el café cuando el agua esté caliente pero sin llegar a hervir, lo mueves, echas un poco de azúcar y listo.

Ok, digo yo. No problem.

No problem? Umm...  

El agua empieza a humear, echo el café y remuevo.

En realidad he puesto las cantidades a ojo. Que sea lo que Dios quiera. 

(Sigo removiendo...)

Esto no se disuelve. Una especie de arenilla cubre la cuchara cada vez que la saco del cazo. 

Oh Dios mio, esto no se va, me he pasado un montón con la cantidad de café. 

Ahí arriba hay gente esperando, pero ¿cómo se van a beber esto que no tiene más que posos? 

Bueno, no puedo hacer mucho más, dejo reposar el potingue para que los posos se queden abajo y voy poniendo la mezcla en las tazas, cogiendo el café desde la parte de arriba para evitar esa arenilla tan desagradable. 

Menudo desastre, pienso. Espero que no se atraganten.

Pues no, no lo hacen, todos siguen vivos, me piden un poco de leche. Todo correcto. 

Resulta que todo estaba estupendo. Lo descubrí en un viaje a Mostar, donde pedimos café turco, servido en ese cacito tan cuqui que se ve en la foto. Y oh, cuál fue mi sorpresa al descubrir que en sus profundidades se hallaba ese ya conocido fango marrón.

No fui tan guay como para poner los azucarillos con los que se toma a veces. Tampoco lo sabía. Te metes el azucarillo a lo bestia en la boca y luego bebes el café. También puedes endulzarlo con lokum, esa cosilla cuadrada pinchada con un palito  que aparece en la foto.

Interesante, ¿no?









 




viernes, 13 de mayo de 2016

Deja de lloriquear

Es un poco lamentable que desperdicies parte de tu vida compadeciéndote, recreándote en eso que tú crees que es una  pena terrible cuando en realidad es una gilipollez de niña caprichosa. ¡Basta! También, "gracias". A esa gente que aunque que les abrumes con tus tonterías siguen ahí. Sobre todo a los de las bofetadas verbales, esas  frases que sentencian y te dejan callado. Porque esconden verdad, saben a razón.

Asumamos la tristeza con humor. ¿Sabes? Esto va de que, de repente, te mueres. ¿Qué quieres acumular?  ¿Días de lloriqueo o de coña? Me quedo con los últimos, aunque no siempre sean fáciles de conseguir. De los primeros, obviamente, también van a existir, we are humans after all, pero podemos tener menos de los que creemos. 

Practica. Suma puntos en este videojuego, pasa a la siguiente fase. Game over? Start again. Fijo que te empeñas más cuando juegas a la maquinita.

Grita, llora, escupe si es necesario, suéltate, y a otra cosa, mariposa. Quiere mucho y bien. Pa' eso estamos. Todo lo demás es simplemente una mosca cojonera que la mayoría de las veces podemos ignorar. El zumbido volverá, bien, pues ponte los cascos, música y a bailar. 










lunes, 9 de mayo de 2016

Focalizar

Somos un grupito muy majo de seres vivos viviendo en un planeta llamado Tierra. Más de 7000 millones de ellos en un diámetro de 12.756 Km. Seamos objetivos, juguemos con los datos si la cabeza nos empieza a fallar.

Vamos a ver, aquí hay tomate, para dar y regalar. Pero parece que enfocamos con una cerilla o una linterna a punto de acabársele la pila, y además, fatal. ¿Te has parado a mirar, pero en serio, a los ojos de la gente? Seguramente no porque bastante tienes ya con tu "drama" personal, ¿no? Hazlo. De cualquier persona. Yo creo que no te has parado. Porque si observas en serio verás un universo bastante parecido al tuyo, lleno de alegrías, penas, miedos o deseos. Animalitos asustados que solo buscan ser queridos. Y aún así, seguimos haciendo un mundo de nuestra insoportable levedad. Aferrándonos a una puertecita que conocemos por no abrir las infinitas que orbitan alrededor. Ni puertas, ni ventanas, ni nada. Quieto parao, que estoy calentito y de aquí no me muevo. Aunque sepa con certeza que esto no es para mí, aunque la ansiedad se apodere de tu cuerpo y no te deje respirar, aunque haya, de esos 7000 millones de terrícolas, más de un puñao que podría encajar contigo. Aunque tengas amigos de puta madre y una familia que te quiere. Aunque estés sano. 

Si es que no ves.

No sabes todo lo que te pierdes asumiendo esa oscuridad elegida, o mejor dicho, enfocando tan mal. No es justo. Mira a los ojos de la gente, pero también mira a los tuyos y dite qué ves. Seguramente mucho más de lo que tu cerebro querrá hacerte creer.  

Quizá no es cuestión de tener más cerillas o una linterna en condiciones. A lo mejor es cuestión de apagar estos trastos y dejarse vivir. Respirar la incertidumbre, lo único a lo que nos podemos aferrar.




Tapita Visual: Delafé y Las Flores Azules - Río por no llorar

sábado, 7 de mayo de 2016

Sucio me pone más


"Como buen guerrero, 
Solo tengo miedo 
A que sus ojos dejen 
De mirar a ver si puedo 
Llegar al Olimpo 
Y robar el fuego"  


Esto tan moñas lo escribe el "quinqui" de la primera foto. Es Robe, el emblema del grupo Extremoduro, que entra claramente dentro de ese grupito de poetas con pinta de gañanes. El contraste entre el sonido de rock sucio y las letras es bastante notable.

He aquí el verdadero romanticismo, el del siglo... XVIII. El de los pelos revueltos y la tormenta. Beethoven.  El de cagarse en la vida de manera elegante. Estos tíos con pinta guarra hacen, a mi entender, las canciones más románticas, en serio. 

En realidad, todo aquello que nos han hecho creer que es romántico no es más que un producto de Walt Disney. Esta gente sudada y sin camiseta con el pelo desaliñado es la que entiende de estar jodido de verdad. Nadie que esté jodido pone morritos enfundado en un vestido con transparencias o luce un tupé de videoclip bieberiano, no. Tú estás ahí con tu mantita, en el sofá, tus ojeras, el rimmel corrido por las lágrimas y una porción de pizza gigante para alimentar el michelín. Entonces los escuchas y ves que ellos tienen la clave. Esta gente te entiende, joder. Los pelos como escarpias.

Detrás de esas voces estercoleras  se esconden poetas de tomo y lomo.  "Porque ya estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón", dice una canción de Marea. Sí señor, dime tú una mejor manera de expresarlo.  Es el verdadero desahogo. 

A ver, tú los ves de entrada y quizá pienses, uff, no. Pero ¡eh! Intenta hacerles un poco de caso a estos nuestros poetas de cloaca. Apreciarás mejor este mundo de mierda.

Añadiré que esta canción es un clásico y es la polla:
(Llorad, malditos)

                       

viernes, 6 de mayo de 2016

El placer estético

Tengo tendencia a la zarrapastrosidad, al descuido, a olvidar el mimo, ignorar la estética. Si algo funciona, no hace falta que sea bonito. ¡Bah! 

Estoy cambiando de parecer. Creo que el interés por la estética es importante, creo que hacer las cosas bonitas, con mimo, cuidando que afecten positivamente a todos tus sentidos es un "trabajo" que merece la pena. Es necesario.  No hacerlo es como amputar o ignorar una parte necesaria de tu vida. 

Pero hablo de una estética con sentido, no superficial, que busque y sustente la belleza. Que eleve el nivel de tus sentidos. Dicen que la belleza es relativa, y bueno, ahora mismo tampoco sabría hacer una distinción precisa entre belleza y estética. Debería leer más respecto este tema. Pero hablo de algo que va más hallá de una tienda moderna y minimal con varios cactus en macetas monas. Hablo de no ser mediocre, de cuidar las cosas y cuidarse, de no quedarse en el cinco cuando puedes ir a por el diez. Hablo de ese algo universal que no cambia con el tiempo.

Por placer estético entiendo cosas tan del día a día como prepararse un desayuno currado, que te entre por la nariz, los ojos, y sobre todo por la boca mientras escuchas una música de puta madre que te pone los pelos de punta. También un paisaje cuyos tonos una cámara nunca captará del todo o arreglarte dando lo mejor de ti, acorde a tu estilo, sintiéndote guay. 

El placer estético como comienzo del gusto por vivir en uno mismo.

lunes, 2 de mayo de 2016

Fantasmas "needy", soledad mal entendida y otros chicles resecos

¿No te pasa que a veces tienes como una especie de ovillo gigante en la cabeza que no sabes cómo desenredar? Cuando te escuchas y lo que dices no tiene lógica alguna. Como si te dividieras en dos. Tu razón va por un lado y tu emoción  por otro completamente distinto. Desequilibrio abismal. De esas cosas que si se las oyes a otra persona dices, mira bonita, basta. Lo que a ti te pasa es una sandez. Pero ay si eres tú la del ovillo, la historia cambia por completo.

Hoy quiero hablar de los fantasmas "needy". De la dependencia emocional. De la soledad. De los problemas de la cabeza. O sea, puede que objetivamente un 85% o más de tu vida vaya bien, pero haces de ese 15% restante una montaña al nivel del Everest. Y oh, esos pensamientos que rumia tu cerebro sin sentido alguno, que se han quedado pegados en alguna parte, como un chicle reseco, y no dejan de fastidiarte en versión disco rayado. 

Porque sí, vas de pasota pero cuando intentas abrirte, y lo haces un poco, aparece eso que llaman vulnerabilidad. Hola fantasma "needy" que sólo sabe decir, quiéreme, hazme casito. Solo a mi, para siempre. 

¿Por qué dices eso, fantasma? ¿A qué tienes miedo? Es un miedo irracional al "abandono", a que te dejen de hacer un caso especial para pasar a ser un recuerdo más en el cerebro de esa persona. Te das demasiada importancia. ¿Pero qué importancia das tú al otro? ¿No podemos simplemente disfrutar de las cosas que nos vienen y dejarlas partir cuando sea el momento? Sin dramas. Sin agonia. No a la autoflagelación.

Te comparas, y siempre pierdes. Porque tu cabeza idealiza, se desequilibra si no viene algo de fuera a decirte lo mona que eres, los ojos tan bonitos que tienes o esa cabecita interesante que manejas. Buscas fuera lo que debes encontrar dentro. Nadie es de nadie. El amor mal entendido. El "amor" como posesión y medio de autoafirmación, de seguridad, control. Eso no es amor, es mierda barata, falta de autoestima, colgarse de alguien para que te espante tus fantasmas. Es egoismo. Chicle reseco.

Venga joder, sigue abriendo y cerrando puertas. Toelrrato. Infinito. Que sepas que si ha sido una vez, pueden ser muchas más. Grábatelo. A fuego. Échale huevos y el toro por los cuernos. YA.

La vida te espera. Otra vez.