martes, 31 de mayo de 2016

Date al cuerpo

Date a sentir tus músculos o ese michelín (intenta pensar en la utópica idea de que algún día podrá desaparecer y ser un bello músculo). Las manos, acaríciate. Cuando tu cabeza esté a punto de estallar por cualquier historia, sal de ella a base de trabajar el cuerpo. Baila, haz pesas, abdominales, enfréntate a lo único que es de verdad, tu materia. Los órganos, la piel, el tejido muscular. Machácalos, cuídalos, ponlos en forma. Que palpiten.

 A veces la mente se revela a base de cortocircuitos, idealizaciones, películas experimentales. Que te quede claro que eso no existe. Hola neurosis. Sin embargo, tu bíceps sí existe, los cuádriceps existen, el músculo flexor cubital del carpo, existe. En realidad, es lo único que tienes. ¿Por qué no lo cuidas?

Date al baile, conócete a través del cuerpo. Deja que te conozcan. Haz el ejercicio inverso, ve a contracorriente, porque el pensar es automático y se puede hacer desde el sofá. Te puede arruinar la vida. No te dejes.

 Nunca.







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