viernes, 6 de mayo de 2016

El placer estético

Tengo tendencia a la zarrapastrosidad, al descuido, a olvidar el mimo, ignorar la estética. Si algo funciona, no hace falta que sea bonito. ¡Bah! 

Estoy cambiando de parecer. Creo que el interés por la estética es importante, creo que hacer las cosas bonitas, con mimo, cuidando que afecten positivamente a todos tus sentidos es un "trabajo" que merece la pena. Es necesario.  No hacerlo es como amputar o ignorar una parte necesaria de tu vida. 

Pero hablo de una estética con sentido, no superficial, que busque y sustente la belleza. Que eleve el nivel de tus sentidos. Dicen que la belleza es relativa, y bueno, ahora mismo tampoco sabría hacer una distinción precisa entre belleza y estética. Debería leer más respecto este tema. Pero hablo de algo que va más hallá de una tienda moderna y minimal con varios cactus en macetas monas. Hablo de no ser mediocre, de cuidar las cosas y cuidarse, de no quedarse en el cinco cuando puedes ir a por el diez. Hablo de ese algo universal que no cambia con el tiempo.

Por placer estético entiendo cosas tan del día a día como prepararse un desayuno currado, que te entre por la nariz, los ojos, y sobre todo por la boca mientras escuchas una música de puta madre que te pone los pelos de punta. También un paisaje cuyos tonos una cámara nunca captará del todo o arreglarte dando lo mejor de ti, acorde a tu estilo, sintiéndote guay. 

El placer estético como comienzo del gusto por vivir en uno mismo.

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