miércoles, 30 de noviembre de 2016

#SerUnaPringada

"Hola cachos de mierda". Así empieza ella, pisando fuerte. Desde las cuatro paredes de su habitación, frente a una cámara que ha conseguido que haya pasado de ser carne de bullying a petarlo entre un grupo variopinto de gente, incluso entre aquellos "guayers" que seguramente en su infancia le harían el vacío.

¿Y cómo es esto? ¿Cómo alguien pasa de ser una sombra con mutismo selectivo, que no es capaz de hablar ni siquiera con la gente más cercana por vergüenza, con un look tan outsider, tan de "rarita de la clase" a pinchar en garitos de moda más allá de su barrio, incluso más allá de la península?

El YouTube, amigos, hace magia. Siempre que veo a Esty a.k.a. SoyUnaPringada lo pienso. si no fuera por YouTube ella no estaría donde está ahora. Quizá seguiría encerrada en su habitación y cagándose en todo, pero sola. O con algún amigo "rarito". Y serían eso, raritos fuera de la tendencia y la sociedad de consumo. Pero ahí está, con su mundo trash, queen, yass, Jefree Star, Nirvana, grunge, emo, pelo verde. Ese look de rebelde adolescente con tendencias suicidas.

Cómo somos... borreguillos. #SerUnaPringada se lleva. Quizá todos nos sentimos pringados en el fondo de nuestros corazones. Hay quienes lo ensalzan, y otros que por no aceptarlo, por no aceptar esta nuestra pringadez innata, se ríen de esa gente que en el fondo no es más que un reflejo de algo que ellos llevan dentro.

Lo denostado, eso de lo que quieres huir o aborreces de repente te engancha. Te ríes. De ella, con ella, ¿o es ella la que se ríe de todos?

En este mundo tan de compadecernos de nosotros mismos, de hablar de "dramas" cuando son gilipolleces, ganan las historias de fracasos, torpezas y miserias. Ganan Esty o Sara. El karma, "por qué a mí". 

Un poco de mirarse por dentro está bien, pero sin exagerar. Que luego te pasa lo que te pasa solo por gilipollas, cacho de mierda.















sábado, 12 de noviembre de 2016

Ponerlas pa ná'

Hablo de la iluminación navideña. La que yo he visto hasta ahora es cutre de casi llorar. Como esos kits de belleza (champú, crema hidratante, sales de baño y colonia sepultados bajo plástico y papel de colores) que regalas a tu tía abuela a última hora justo antes de que cierren el IF que hay debajo de tu casa. Es decir, como esos regalos que haces porque toca. Sin pasión, sin espíritu, con cero empatía. Por compromiso, porque ya vuelve la Navidad. Y el cumple de tu tía abuela.

Más que ilusión da pena. Para hacerlo así, tan ni fu ni fá, mejor dejarlo, ¿no? Las luces de Navidad a veces son como esa ilusión de lo que podría llegar a ser pero no es. Como un payaso triste en una fiesta de cumpleaños o un Chanel de imitación. Ser sin serlo no mola. Hacerlo por hacer, pa'ná, es tontería. Además de un gasto innecesario. Como los regalos frustrados o los flyers que van del repartidor a tu mano y de tu mano a la basura. 

Otro hecho digno de mencionar es el diseño de tan elegantes alumbrados. Antes quizá eran igual de tristes pero al menos identificabas los símbolos navideños. Ahora lo que nos va es la abstracción, no vaya a ser que alguien se indigne por ver a un Papa Noel y no al Olentzero o que crea que las estrellas son  símbolos extremadamente religiosos. Así que ni pa ti ni pa mí, ponemos unas bombillas de colores y que cada cual piense lo que quiera. A lo loco. ¡Que viva la Navidad!

La ilusión es de plástico y se fabrica en China.



Iluminación navideña que representa claramente a la mujer de Olentzero

viernes, 11 de noviembre de 2016

Shh...




Poesía vital
Estética
Silencio
Paisajes que hablan
Que fueron
Que van a ser
Recuerdos
Los que quieras tener
Repítelos
Doy gracias porque viví
Y vivo
Sentí
Y siento
Estuve aquí
Allí
La existencia que atraviesa mi cuerpo
Sensibilidad para catarla
Síndrome de Stendhal
Segundos de goce infinito
Un día más
Tú que callas
La vida que te habla
Gracias por estos ojos 
Que comen 
Que a veces ven
Más allá de las palabras
De ti
De mí
Siempre esto
Las mejores fotografías
Están en tu cabeza
Luz cegadora
Antes del fundido a negro
Gracias



martes, 1 de noviembre de 2016

GoT, GH, OT y SPM*

Salseo elevado a la enésima potencia. Que se traduce en sufrir un atasco para ver un escenario de cartón piedra. Llorar mirando fijamente a tu móvil por la historia de Bea y Rodrigo, chuparse insufribles canciones para comentar estilismo y miradas. Mentiras enlatadas, sueños que no son.

Echarse unas risas con esto por un rato está bien, vivirlo ya es preocupante. Pagar por ello, un delito. Aunque aquí una estuvo el domingo en Zumaia para ver el "escenario" de Juego de Tronos. No se vio nada, mucho mejor la playa y el flysch que siempre está. Mientras, los actores pasaban la resaca del BIME, un festival de música en el que estuvieron la noche anterior.

También he visto OT: El Reencuentro, y empatizo con Chenoa. Sé quiénes son Adara, Pol, Miguel, Juan Camus, la familia adoptiva de Juan Camus, el marido de Mireia, la prima del regidor y el que encarga los cafés. Todo muy interesante e instructivo. Una máquina de crear fantasías y hacer dinero. Carnaza, un circo. 

De todo esto salen tours guiados, camisetas, posters, CDs, DVDs, conciertos, deseos, frustraciones, operaciones estéticas, negocios imposibles.

Que también se pasan buenos ratos, no digo que no. Comentar la jugada siempre es un placer. El peligro está en entrar demasiado. Entrar y no saber cómo salir. No darte cuenta ni siquiera de que ya estás dentro.








*Su P*^+ Madre