martes, 27 de diciembre de 2016

2016

El supuesto año de la cultura. El año del paréntesis. De marzo a septiembre he existido en otra vida que en realidad es siempre la mía, pero desde otro prisma. Otro mundo. Eso a veces acojona. Bajar a los abismos. No saber cuándo vas a subir, si subirás.

2016. Floto.

En realidad siempre subes, y bajas. Y vuelves a subir y vuelves a bajar. ¡Qué coño! Para eso estamos. Si no de qué. "Una vida llena de vidas que atravesamos". ¿Por cuál de las mías estaré pasando ahora? ¿Alguna de las que dejé cruzadas volverá?

"Intenté militar en el amor, dices que me falta valor. Una vez más me engañé por querer pasar por animal de corral".

Palabras y canciones. 

Alma. Perdida en los suburbios. 

Paisajes. Naturales y mentales.

2016. Un año con sus días, sus meses, sus horas que pasan, que se pasan, que no vuelven. 

Aguas pasadas, ríos bravos.

Holas y adioses. Te quieros que se van volando tontamente, como aquel globo de feria que se escurre entre las manitas del niño. Y nadie puede hacer nada. Solo ver cómo cada vez se hace más pequeño en el cielo, hasta desaparecer.  

Sinsentidos.

"Quién no tiene el valor para marcharse. Quién prefiere quedarse y aguantar. Marcharse y aguantar". 

Caminanta, sigue tu camino. Tú por tu carril, y si quieren, que te piten. 

2016 es solo un número, como el 524 o el 3,1416. 

Yo soy un número, tú también. 

Las 19.24 del 27.12. Números. Matemáticas. Lógica, la que no tengo.

Pim, pam, pum bocata de atún. 

Empecé en 1987 y estamos terminando el 2016, o sea que llevo aquí un rato y espero estar otro poco. 

Entre inviernos, primaveras, veranos y otoños. Entre gentes que conozco y voy a conocer. Expectante ante las vidas que me esperan, las que tengo por abrir.






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