sábado, 4 de marzo de 2017

Ni mindfulness ni hostias

Leo en El Semanal que varias empresas en España han adoptado el mindfulness como técnica de relajación para sus empleados. Relajación que implicará un mayor rendimiento de los trabajadores, más productividad, más tiempo de pasárselo "chachi" en el curro.

Quien más o quien menos ha hecho, o ha pensado en hacer, yoga, mindfulness o algún tipo de meditación alguna vez. Seguramente empresas "guayers" lo tienen incorporado en su estructura. Umm... ¿por qué? Reconozco que yo soy ansiosa en muchos aspectos de mi vida, que me tenso de más y que sí, he probado el yoga, que me ha gustado, y no descarto volver. Pero, parémonos un segundo a analizar el porqué de esta corriente. ¿Seguro que todos ganamos?

Leo lo siguiente:

"Menos estrés, más productividad

En el ámbito empresarial, las compañías con programas de
mindfulness -revela un estudio de Adecco Training- reducen en un 78 por ciento las bajas por ansiedad, estrés o depresión mientras aumentan su productividad en un 20 por ciento.

En su rutina acelerada, algunos empleados de la multinacional 3M disponen de un oasis en su sede de Madrid. En una sala con alfombras y zafus [cojín japonés para meditar]; cierran los ojos y enfocan su atención en el cuerpo, en la respiración… Suena un smartphone y nadie se inmuta. Todos siguen con su meditación
mindfulness".

Me parece genial eso de conectar con uno mismo, el pararse y respirar. Hacer meditación o lo que sea. Pero... a mí algo me chirría en todo esto. ¿Realmente necesitaríamos tanto "mindfulness" (¿en serio que no hay una palabra en castellano?) y tanto yoga si viviéramos en una sociedad sana? "Dime de qué presumes y te diré de que careces".

Carecemos de buena vida, de vida tranquila, de paseos por parques y charlas reposadas. Carecemos de tiempo, de comida natural, de una educación más centrada en la persona y no tanto en la productividad a merced de una sociedad de consumo. Nos consumimos, sí. De ahí tanto parche mindfulness, tanta charla de pacotilla, tanto placebo superficial por no querer asumir la verdadera raíz del problema.

Mindfulness para "rutinas aceleradas". Vale, ¿y no sería mejor desacelerar la rutina?

¿Sabes? La vida son dos días, y al tercero, te mueres.

"Mainfulnes" de andar por casa

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