lunes, 1 de mayo de 2017

Eres tú, sin serlo

Lo que yo veo, no eres tú. Es tu parte mezclada con la mía. Un espejo. Un reflejo. Escupes, impacta y rebota. Ver a través de ti algo que ya llevaba dentro. "Poder-sía". "Hacersía". Locura bien entendida. Vacíos sin salto. Saltos muy llenos. Solo estás tirando del hilo. Ahora enredado, luego no. Después sí. Te ves sin verme, te veo sin verte. Vámonos.

No eres tú. Somos nosotros, todo el rato. Modelados, modulados. Tono sobre tono. Escala de grises. Hola, fantasmas. Todo bien. Gracias.

Espejos o ventanas. Tú contigo en tu cabeza. Yo en la mía. Esto funciona así, la fusión no existe. Imposible. Neuronas espejo. ¿Neuronas ventana? Ya estás saliendo. Me piensas pensándote. Con filtros y gafas de sol.

Tíralas, cierra los ojos y abre esa otra cosa llena de silencio y verdad sin palabras. Sonríe y dale, pa'lante. Camina viendo a las chicas pasar. O pensar.

Ahógate o engulle el aire. Por ti y para ti. Acompáñame si quieres. Única y exclusivamente si me dices que no existirá ni un ápice de ausencia de ti. Si somos enteros. Enterados. Si aceptas las dudas, las abrazas y reconoces que esto puede ser un visto y no visto. O todo lo contrario. Si te lanzas sin saber. Si buscas historias que contar. Si me dices que el brillo que existe lo seguirá haciendo aunque  el viaje se cancele. Porque sale de dentro y va contigo. Porque siempre ha sido tuyo.

Eres tú, sin serlo. Somos nosotros, todo el rato.

Coincidencias y azar.