miércoles, 12 de julio de 2017

Otro rincón de Tierra

Da igual, no se puede explicar mediante palabras ni fotos. ¿En vídeo? Me van a faltar los olores, los matices. El calor y el frío. Los despertares cuando la ciudad está todavía sin poner. Las caras de siempre, sin nombre, a las que echas de menos ese día en el que no te las cruzas. 

Joder con el entorno, o nos mustia o nos revive. 

Mi rincón en Berlín. O rincones. Schöneberg remató, en Kreuzkölln comenzó, con aquel taxista del gorro de lana ridículo que me acompañó en el aterrizaje casi definitivo.

Croacia, Dubrovnik, la zona de Lapad, Old Town y por fin, Rožat. Ya fue. Casas y vistas. Vecinos. Rutinas.

Rincones de tierra en la Tierra. No todos te alcanzan, como las personas.

A mí el actual me revive, o refresca. Escribiré sobre él para fijar mejor su recuerdo.


Cristina/Gladys Enea

Egia empezando desde abajo. Desde Duque de Mandas, o ahora, mejor, desde Tabakalera, o quizá desde la entrada principal del parque de Cristina/Gladys Enea.

¡Qué parque! He pasado mi infancia al lado de uno también con historia pero siempre me ha llamado la atención éste. No sé por qué. ¿Los pavos reales? Ahora es un perfecto vivero de niños cuyos jóvenes padres hacen picnic encima de manteles de cuadros y cestas de mimbre.

Lo he conocido como Cristina Enea, que es su nombre oficial, pero de un tiempo a esta parte también se conoce en algunos sectores como Gladys Enea. Viva la controversia y los cambios de nombre. Lo oficial frente a lo que no. Lo llevamos en la sangre.



Cristina o Gladys. Cristina y Gladys. Paz y amor.
Tabakalera

Escribiría más sobre mi querido parque (en realidad el parque en medio de la ciudad, como concepto, merece un post en exclusiva) pero vamos a seguir, porque hay muchos rincones dentro de otros rincones. Enfrente de Cristina Enea tenemos Tabakalera, ese espacio polivalente (o centro internacional de cultura contemporánea) lleno de... ¡todo! Bolsas de tela pegadas a personas con look cultureta; artistas que hacen cosas; señores y señoras que pasan la tarde, la mañana y lo que les echen; tribus choni; móviles con música latina pegados a jovenzuelos con demasiado tiempo libre; municipales que vigilan a esos jovenzuelos; gente que bebe; bebés que maman; teatreros; cinemaníacos; exposifílicos... En fin, que aquí está todo lo que se espera de un centro de cultura contemporánea situado dentro del mapa artístico internacional. Digo yo, ¿eh? Al menos, en Google Maps aparece.





La Cuesta

La cuesta de Egia, punto de unión entre el Egia "alto" y el "bajo". Sí, aquí también hay diferencias. A nuestra izquierda, un local chino muy chino con dependienta sudamericana. Ya se nota la diversidad que es todavía más obvia a medida que vamos subiendo. "Egia, crisol de culturas". Pero para mí, lo realmente destacable es la tienda de segunda mano en la otra acera, haciendo esquina. Tienda novelesca donde las haya: "Gauze onak". Cachibaches impensables del siglo pasado, objetos imposibles que están ahí pero no vende... No sé cuánto tiempo tendrá la tienda, o si vende algo, pero respirar, respira. Abre y cierra. El bolso de Mary Poppins convertido en establecimiento. O el trastero de la casa de tus abuelos. Todo expuesto sin orden ni concierto, añejo, con sabor a polvo e historia. ¡Que se mantenga! Por favor, no más locales de manicura express made in... Asia.

Gauze - onak o... buenas - cosas

Las gauzak al sol

Poesía

 Egia es todo un poema, y los versos que lo habitan tampoco tienen precio. Veamos a continuación algunos ejemplos:


Esther, te queremos

Dice así: "Esto es todo lo que quiero"


Aire andalú



Aire francés (romántico - "romantique")


Aire euskaldun (revolucionario como siempre)


Motos con alma


Traduzco: "Lo he creado porque te quiero" ( y punto)

Muy revelador, justo al lado de "La Farándula"

                                       
La Torre de Atotxa

Creo que es el edificio más alto de la ciudad. Aquí nos va lo cuqui, así que lo de los "rascacielos" lo llevamos mal. Sin embargo, esta torre tiene su gracia, es ya un símbolo, al nivel de la Torre Eiffel. En Dubai, la torre entera sería como un primer piso de cualquier chalet de algún jeque.



La torre que todo lo ve (Atotxa), desde el río, que también (Urumea)

Cartelismo

En Egia no necesitamos eventos de Facebook para enterarnos de lo que viene. Para eso están las paredes. Crían carteles a diario, se regeneran con gran facilidad. Anuncian conciertos en garitos de moda. También anuncian yoga tántrico, carnavales rusos, cursos de autodefensa para pluriempleados feministas o concursos de croquetas.





Hay vida sin estrenar por aquí





Se reproducen a una media de dos carteles por hora. Éstos ayer no estaban.


Garitos

En Egía somos muchos y diversos. Veganos, carnívoros, fumadores, teatreros, concierteros, señores, señoras, niños, niñas, jóvenes, jóvenas, perdidos y algún que otro turista descolgado - de estos pocos, de momento, que miran al otro lado del río -. Así que necesitamos garitos para tamaña diversidad humana. Garitos de "toda la vida", de los que frecuentaría un chiquitero de los de Vaya Semanita o una persona de Egia de siempre (bar La Estrella, Los Riojanos, bar Egia...) , se mezclan con otros llenos de jóvenes recién llegados y sobre todo, viejóvenes. Algunos locales míticos (Le Bukowski - nada más que añadir con ese nombre) y otros de reciente incorporación que atraen caras nuevas a la zona (La Farándula - microteatro - o, aunque este en realidad ya no es tan nuevo: el Dabadaba).




¿Qué co`+o significa el logo?



Dabadaba. Parece chungo pero no. (Impresión típica del barrio)


El Túnel 

Pasaba por él mi madre cuando tenía unos 25 años. (Cómo es el círculo de la vida que ahora mismo yo vivo dos portales más allá de donde ella vivía). Y ...el tunelcillo daba (daba) mucho miedo. Hace 10 años, también. Ahora, toda la zona, gracias en parte a la apertura de Tabakalera, se ha regenerado y hay luz y una estación de autobuses y mucho guiri recién aterrizado buscando su propia luz. De vez en cuando hasta sorpresas sonoras que alegran el día. Es también lugar de encuentros mañaneros de gente que va a trabajar de un lado al otro de la ciudad.



Aupa, ¡egunon!



Y más 

Luego está la parte jodida. Personas pidiendo en la calle, habitando cajeros. Historias sin nombre que son parte del paisaje y de las que pasamos olímpicamente. Son las invisibles callejeras. Aunque también las hay hogareñas. Balcones y fachadas que hablan pero que no escuchamos. Comercios con enjundia. Me dejo tanto... Lo sé. Otro tanto que no conozco. Gentes everywhere. Demasiado donde mirar y ver. Que así siga, que así sea.

Egia dice la verdad.



Sabrosón





Marrakech y betiko harategia son la misma cosa





Pa'rriba



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