Algunos entornos se prestan más y mejor. No en todos los barrios cuecen las mismas habas. Hay más caldo en algunos, más ingredientes en ebullición. Eso que llaman "vida en común" se ve reflejado, por ejemplo, en esta zona. Los barrios residenciales no tienen opción entre tanto garaje y jardín. Pero aquí... Lo que dan de sí 5 minutos y 100 metros cuadrados.
Sacas de tu casa a la basura un sillón que previamente cogiste de otra basura parecida, lo dejas medio tirado en la acera y empieza el espectáculo: Señoras que pasaban por ahí se te acercan y comentan. La planta huérfana, abandonada a su suerte al lado del contenedor, nos viene muy bien para el atrezzo improvisado. Queda perfecta al lado del sillón, ya tenemos salón. Pero falta algo. Gracias Josetxo por entrar en escena. Bueno, tu perro y tú. Que da la casualidad de que también conocéis a las otras dos actrices espontáneas. "Oye, ¿nos sacas una foto?", dice Josetxo. Y así, repentinamente, quedan retratados en este salón de techo alto y muy azul su perro y él, como si todo estuviera preparado para el momento.
Termina la sesión y de rebote la planta consigue un nuevo hogar. Si Josetxo pudo con las plantas de maría de su sobrino, esta palmerita es pan comido. Arranca las hojas secas mientras nos habla, antes de irse a casa. Las señoras, entre tanto, piensan que quizá el sillón les podría encajar en su vivienda. Reculan al explicarles que en realidad está carcomido. Entonces, nos ayudan a desmontar el escenario y tirar definitivamente (o no, quién sabe) este asiento multiusos. "Ponlo así, no vaya a ser que algún niño se pinche con ese clavo". Los niños del barrio.
Agur Josetxo, perro y planta. Gracias señoras por su colaboración.
Sacas de tu casa a la basura un sillón que previamente cogiste de otra basura parecida, lo dejas medio tirado en la acera y empieza el espectáculo: Señoras que pasaban por ahí se te acercan y comentan. La planta huérfana, abandonada a su suerte al lado del contenedor, nos viene muy bien para el atrezzo improvisado. Queda perfecta al lado del sillón, ya tenemos salón. Pero falta algo. Gracias Josetxo por entrar en escena. Bueno, tu perro y tú. Que da la casualidad de que también conocéis a las otras dos actrices espontáneas. "Oye, ¿nos sacas una foto?", dice Josetxo. Y así, repentinamente, quedan retratados en este salón de techo alto y muy azul su perro y él, como si todo estuviera preparado para el momento.
Termina la sesión y de rebote la planta consigue un nuevo hogar. Si Josetxo pudo con las plantas de maría de su sobrino, esta palmerita es pan comido. Arranca las hojas secas mientras nos habla, antes de irse a casa. Las señoras, entre tanto, piensan que quizá el sillón les podría encajar en su vivienda. Reculan al explicarles que en realidad está carcomido. Entonces, nos ayudan a desmontar el escenario y tirar definitivamente (o no, quién sabe) este asiento multiusos. "Ponlo así, no vaya a ser que algún niño se pinche con ese clavo". Los niños del barrio.
Agur Josetxo, perro y planta. Gracias señoras por su colaboración.

