martes, 28 de agosto de 2018

Despedirse

¿Cómo hacerlo? ¿Sin avisar o con ceremonia?

El primer impulso te lleva a huir despavorido, pero con el tiempo te das cuenta de que podrías haberlo hecho mejor. Podrías haber reposado la idea en la cabeza para rematar después elegantemente.

No es fácil decir adiós. Un hasta luego, bueno... Hay hasta luegos reales y otros que en realidad son adioses disfrazados. En cualquier caso, en el adiós no cabe esperanza. Quien lo dice no quiere que uno se haga falsas ilusiones. Aunque oye, hay también adioses que solo eran hasta luegos. El "hasta siempre" queda bonito pero es todavía peor.

¿Y por qué pienso en todo esto ahora? Pues porque Urinario Clandestino dijo "adiós" "aio" o lo que sea hace un rato y no me he dignado a despedirme. La bomba de humo parece la mejor opción, indolora a primera vista, pero creo que solo se trata de un acto irracional e impulsivo del que luego puedes arrepentirte. 

El salir de golpe, no decir nada, fundirse a negro en mitad de la acción evita ciertas sensaciones. Muy bien al principio, en caliente, pero en ese evitar se quedan cosas colgando que a veces, con el tiempo, pesan demasiado. Como todo, el despedirse tiene sus fases y querer saltárselas trae consecuencias.

Bueno, ¿y por qué me voy? En realidad solo digo que dejo Urinario Clandestino porque creo que ya ha cumplido su misión. Han sido unos cuatro años de escupitajos textuales que me han servido para entretenerme, expresarme, aclararme a veces y sobre todo para ser consciente de que todos tenemos puntos comunes con los que conectamos. 

Puede que otra de las razones de dejarlo sea esa sensación de sentirme obligada a alimentar al animalillo a.k.a. blog. Alimentarlo, insuflarle aire "por el público", por una necesidad de reconocimiento,  por llamar la atención, por seguir tejiendo una imagen o una personalidad que vete tú a saber si tiene algo de cierta.

Escribir, publicar y compartirlo en las redes sociales para contar likes y número de visitas. Ahí está lo chungo. Quedarse en eso, construir un refugio entorno a una imagen que has creado y no poder salir de ella. 

Somos muchas más cosas. El tiempo pasa y la vida se mueve. El tiempo de Urinario Clandestino ya fue. Lo echaré de menos. Y ya empiezo, vuelvo a no saber cómo parar esto porque no sé despedirme. Gracias a la gente que ha entrado a cotillear y que se ha sentido a gusto entre estas letras. 

Siento que al dejar este blog se va una parte de mí, aunque seguramente, la siga llevando dentro. 

Me expresaré, lo seguiré haciendo, pero de otra forma, en otros lugares.

Un placer, siempre.