viernes, 6 de julio de 2018

Cómo son, nuestros fantasmas

Está la realidad y después está tu cabeza. El filtrado es bestial. Las distorsiones pueden llegar a ser de dimensiones mágicas. Es ahí, en mitad del filtro, donde se van acumulando pequeñas partículas que a la larga dan forma al fantasma. 

O los fantasmas. 

Una vez aparecen son difíciles de ahuyentar. Además son muy listos, saben esconderse, se camuflan, te engañan, se hacen pasar por hechos reales. Así nos sentimos tranquilos y ellos siguen campando a sus anchas. 

El pasado es una de sus fuentes de alimento. A veces el avance, o la huida hacia adelante, solo consigue que aumenten de tamaño. Se estiran. cuanto más los evitas más grandes se hacen.

Otro activador de fantasmas son las imágenes. Hay fotos que activan zonas que raspan y otras que te ponen contento. Tampoco es lo mismo salir bien que salir mal. Los fantasmas también tienen algo que decir ahí. ¡Ah! Sí, la música. También.

¿Por qué vienen? ¿Por qué no se van?

Yo estoy aburrida de los míos. No sé cuál es la media de fantasmas por persona, ni siquiera si todo el mundo los tiene, aunque imagino que sí. ¿Por qué no se habla de ellos? Sus nombres, aficiones, edad... "Son preciosos nuestros fantasmas a las afueras del pueblo".

Les gusta hablar en tu nombre a los fantasmas. ¿Son acaso el ego según Freud?

Llámalos como quieras. Este sitio, ahora mismo, está repleto de ellos.

Quizá la única solución sea la convivencia pacífica. ¿Qué pasa, chavales?






- Dejemos que corra el aire y digamoles adiós -