"Melocotonazo", "brutal", "fenómeno", "magia", "carisma", "luz", "potencia". Qué decir de un grupo que ha estado incluso en Kazakhstan, pasando por Logroño o Burgos y, lo que es mejor, cantando en catalán y con unas letras sobre temas que, reconozcámoslo, si no fueran ellos, si no fueran así, nos la traerían floja a muchos. Historia de España, memoria, Guerra Civil, jotas... Par favar (momento ojos en blanco). Pero he aquí la magia. La poesía de lo que se entiende sin entender. Cuando lo que prima es el sentimiento. La voz, esa fuerza. Un algo común. Amor universal.
Si no fueran ellos... María, Marcel (Marsel). Ella con un carisma brutal, como si no tuviera solo un disco con tan solo once canciones que llevan repitiendo hasta la saciedad desde hace más de un año. Él, menos presente en apariencia, pero con una garra sutil para dar la fuerza necesaria que los convierte en grupazo. La combinación perfecta. Si no fueran ellos, no querríamos repetir cual adictos.
Me pasa con otros artistas, sí, quiero decir artista, no cantante. Me pasa con Iván Ferreiro, o Yelle, es irracional. Es carisma. Es potencia, es pasión. Lo viven y hacen que tú lo vivas. Esa entrega con el público, ese hacerte partícipe. Esos contrapuntos. María pa'fuera, Marsel pa'dentro. Son ellos. Son una marca, imagen, no solo voces bonitas o entonadas guitarras.
Es personalidad, creer en lo que haces y encima hacerlo bien. Algunas letras no se entienden, pero intuyes un fondo, un algo que sale de dentro. Mira, como en los bertsos cuando no sabes euskera. Hay ahí un lenguaje universal.
Creo que los artistas a los que he citado tienen un algo común, no imitan, o al menos, no conscientemente, no busca parecerse a, o ser como. A este carro quiero añadir a Amorante, telonero de última hora en este concierto, que me encantó. Creo que el cambio fue un acierto. Oh sorpresas, carambolas de la vida, qué guay.
A Amorante lo busqué una vez por Internet y recuerdo que no me llamó nada la atención. Pero en directo ha sido otra cosa (ese engaño de los medios de comunicación, la tecnologías, vídeos, fotos... ¿que no?). Parece que si no estás, no eres.
Me gustó por la sorpresa, por lo inesperado, porque a penas se lo conoce, porque canta en euskañol y en lo que le salga de ahí. Él se lo guisa y él se lo come sin pensar, me parece, en si será del gusto de la masa. Hace y punto. Como los poetas, o esa gente anónima que seguramente ahora mismo estará gestando cosas brutales en sus casas y que posiblemente nadie - excepto la gente cercana y quizá eso sea lo mejor- llegará a conocer. El éxito y la valía no van siempre de la mano.
Repetiría. Con ellos, con Yelle, con Iván... Porque sé, intuyo, que no se "venderán", que son seres con una fuerza que los arrastra y que nos lleva a nosotros también. Artistas. Y eso vale más que cualquier superventas.
Si no fueran ellos... María, Marcel (Marsel). Ella con un carisma brutal, como si no tuviera solo un disco con tan solo once canciones que llevan repitiendo hasta la saciedad desde hace más de un año. Él, menos presente en apariencia, pero con una garra sutil para dar la fuerza necesaria que los convierte en grupazo. La combinación perfecta. Si no fueran ellos, no querríamos repetir cual adictos.
Me pasa con otros artistas, sí, quiero decir artista, no cantante. Me pasa con Iván Ferreiro, o Yelle, es irracional. Es carisma. Es potencia, es pasión. Lo viven y hacen que tú lo vivas. Esa entrega con el público, ese hacerte partícipe. Esos contrapuntos. María pa'fuera, Marsel pa'dentro. Son ellos. Son una marca, imagen, no solo voces bonitas o entonadas guitarras.
Es personalidad, creer en lo que haces y encima hacerlo bien. Algunas letras no se entienden, pero intuyes un fondo, un algo que sale de dentro. Mira, como en los bertsos cuando no sabes euskera. Hay ahí un lenguaje universal.
Creo que los artistas a los que he citado tienen un algo común, no imitan, o al menos, no conscientemente, no busca parecerse a, o ser como. A este carro quiero añadir a Amorante, telonero de última hora en este concierto, que me encantó. Creo que el cambio fue un acierto. Oh sorpresas, carambolas de la vida, qué guay.
A Amorante lo busqué una vez por Internet y recuerdo que no me llamó nada la atención. Pero en directo ha sido otra cosa (ese engaño de los medios de comunicación, la tecnologías, vídeos, fotos... ¿que no?). Parece que si no estás, no eres.
Me gustó por la sorpresa, por lo inesperado, porque a penas se lo conoce, porque canta en euskañol y en lo que le salga de ahí. Él se lo guisa y él se lo come sin pensar, me parece, en si será del gusto de la masa. Hace y punto. Como los poetas, o esa gente anónima que seguramente ahora mismo estará gestando cosas brutales en sus casas y que posiblemente nadie - excepto la gente cercana y quizá eso sea lo mejor- llegará a conocer. El éxito y la valía no van siempre de la mano.
Repetiría. Con ellos, con Yelle, con Iván... Porque sé, intuyo, que no se "venderán", que son seres con una fuerza que los arrastra y que nos lleva a nosotros también. Artistas. Y eso vale más que cualquier superventas.
Cantos a la vida, a estos fenómenos, a la sorpresa.
Ah, y un mensaje para todos:
LA GENTE NO SABE EL PODER QUE TIENE






































































