lunes, 8 de diciembre de 2014

El viento nos llevará



Sé que esta canción te gustaba. Te echaré de menos, joder.

También sé que te gustaba leerme, así que este post es todo para ti.

Pequeña Willy Fog, a pesar de todo, le echaste huevos a esta vida, y sí, viviste mucho, te atreviste, y lo que es más importante, has conseguido que parte de ti siga por ahí danzando a través de la gente que conociste y a la que has marcado.

Gracias por haber existido, gracias por Ámsterdam, por las conversaciones interminables, por aquel juego que inventamos de callar y escuchar, por la noche en la estación, por ser tan de puta madre.

Quiero pensar que aunque estuviéramos lejos, en el fondo, estábamos (estamos) bastante cerca.

Ójala te llegue este mensaje, con un besazo enorme de tu "tronkilla", de "berdin", de Ankara

Al fin y al cabo, el viento nos llevará a todos, ¿no?

P.D.: Prepárate porque seguiremos viajando, siempre.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Single bell, single bell...

"No es ciudad para solteros", decía una amiga.

Tienes 27 años y los planes de pareja empiezan a conquistar demasiado terreno.

A mí particularmente me aburren los mensajes del tipo "I'm single, I'm awesome". Esa apología tan chorra a la soltería mientras lloras a escondidas con cualquier comedia romántica.

También me repatea ese sentimiento de orgullo exagerado por cosas que uno simplemente es. Véase el orgullo desmesurado por ser gay, cristiano vegano o jugador de mus.

La palabra soltera sigue teniendo una connotación negativa, pero single, esa versión edulcorante de la misma cosa, me supera igualmente.

Admito que a veces echo de menos compartir cosas con alguien a cierto nivel, ser parte de una minisociedad secreta, con sus propias leyes, al margen del resto. Sobre todo cuando a tu alrededor, poco a poco, la gente se acerca al nivel bebé más monovolumen. Pero tengo claro que el aburrimiento o la edad no serán criterios que yo tendré en cuenta para dejar de estar en el grupo chachi de los que no tienen pareja.

De momento dormiré tranquila mientrás ésta siga siendo una ciudad para cuadrillas.

martes, 2 de diciembre de 2014

La vida es "vella"

O lo que es lo mismo: la vida está llena de pelos.

Sin embargo, el rasurado es la ley.

He de reconocer que mis pelos suelen campar mucho a sus anchas, sobre todo si no hay visitas en el horizonte. También admito que no me siento del todo cómoda con ellos. Aún así, me fastidia esa sensación de culpabilidad solo por el hecho de mantener en tu cuerpo algo que está ahí desde que Adán y Eva eran unos teenagers.

Barba sí, pelo en las piernas no. Pelo en los brazos puede, en las ingles, ni de coña.

¿Por qué?

Ójala cambien los cánones de belleza, o mejor, ójala nos los saltemos a la torera desde ya.

Sería bonito aprender a liberarse de ciertas torturas autoimpuestas.