martes, 20 de enero de 2015

Expectativas nocturnas vs Realidad

Todo empieza cuando tomas la primera. A veces antes. Esta noche lo peto, será grandiosa. El fervor se acentúa a medida que el alcohol aumenta en tu sangre. Subidón. Qué divertido todo. Qué maja la gente. 

Hoy sí. Cantas, insultas, fumas, abrazas, pareces divertido. Pero, de repente, llega el clik. Pasas de sentir una unión cósmica con el mundo a cagarte en él. Te cagas en la gente, los empujones, el chico que no te mira, el frío, esa copa que ya te estás bebiendo sin ganas. 

Pero sigues. Esto no puede ser, no puede estar pasando. Beberé una más, quiero volver a mi estado de felicidad inicial. Y eso nunca ocurre. El declive es inmediato y lamentable, no te das cuenta. Entonces crees que es pronto para irte, aguantas. Aguantas. 

¿Otra? El nivel de absurdo llega a su cota máxima, pero ya no puedes parar. Los momentos de lucidez se evaporan, la gente y tu dignidad, también. Y sobre todo, aquello que intuyes, bajo esa bruma de embriaguez, que ya no va a pasar.




sábado, 17 de enero de 2015

XX ( X - Xpatriados )

Llegas pensando en comerte el mundo. Así, entras en una burbuja de felicidad enlatada que tiene una fecha de caducidad no muy lejana. Pero eso todavía no lo sabes. No lo saben. 

La palabra expatriado me parece horrorosa. Suena a conflicto bélico, a pegarte una patada en el culo, a libro de historia.

Yo he estado fuera tres años, y no me he considerado una expatriada, ya que me fui porque me dio la gana  y a donde me apetecía.

Nadie me echó, y además me lo pasé genial. Es verdad que ahora mismo la situación sería diferente. Y si estoy de vuelta, será por algo. En fin, que nos gusta el drama.

Hoy vengo a hablar de los XX, no del grupo de música, sino de los otros XX: los ex-expatriados. La orgía de irse fuera está viniendo de vuelta en plan bumerán. Cuando vuelven, los XX aterrizan en una especie de limbo, no eres ni de aquí ni de allí. ¿Y ahora qué hacemos?

Te fuiste creyendo que llegarías al paraíso, y una vez pasado el subidón, la mierda explota. Cuando la aventura pasa a convertirse en rutina, da igual aquí que allí. A veces, a pesar de todo todito todo, el aquí pesa más en la balanza, solo por tu gente, solo por eso de las raíces, de respirar tu tierra.

Dicho esto, no me importaría entrar en otra burbuja de nuevo.


jueves, 15 de enero de 2015

Gente que dice cosas

Ahora más que nunca porque no tenemos trabajo y tenemos tiempo.

¿Ey, por qué no abrimos un blog?, me dicen. Venga, vamos a hacer algo. De cafeterías con libros a talleres para hacer ganchillo, pasando por una sidrería o un invento para que las chicas meemos de pie.

Esto seguro que triunfaría, comentan.

Bien, pues, ¿a qué esperas, pequeño empresario?