miércoles, 13 de mayo de 2015
Tapita Visual: Zizek sobre el Budismo
martes, 12 de mayo de 2015
Guilty pleasures
Un guilty pleasure o placer culpable es algo de lo que uno disfruta pero se avergüenza y evita confersarlo. Un ejemplo muy claro son las conocidas sesiones privadas de Spotify, que esconden todos los hits reguetuning que dices odiar delante de tus amigos.
Me hace gracia porque confesar un guilty pleasure es abrir la caja de Pandora. Resulta que hay muchos G.P. que se repiten, y así llegas a una conexión extraña con quien lo has compartido, se derrumban paredes y se abren nuevos caminos, a veces un tanto desconcertantes. Tu identidad y la del de al lado se tambalean. ¿Quién soy? Te preguntas entonces. ¿Por qué no dejo de escuchar a Wisin y Yandel?
Amigo mío, la vida es así de dura, y nosotros demasiado tontos. Deja de hacerte el guayer y sal del armario. Yo te ayudo, salgo ahora mismo con esto. No es tan difícil, ¿no? Será que estoy "suelta como gabete"...
domingo, 10 de mayo de 2015
Pintxo Sonoro: Chromatics - I Can Never Be Myself When You Are Around
sábado, 9 de mayo de 2015
Es cosa tuya
Listillos y listillas, vivís en vuestra cabeza y os empeñáis en decidir lo que piensan los demás sobre vosotros y sobre ellos mismos.
Sentenciáis. Proyectáis.
Echáis vuestra morralla mental al otro, así, a lo loco. Sacáis conclusiones precipitadas, y a veces, descabelladas.
Os inventáis historias, fantasmas con vidas de ensueño.
Todo por no preguntar.
Claro, es más cómodo. No preguntéis. Seguid viviendo en un mundo de fantasía lleno de porquería que en realidad solo os afecta a vosotros.
Todo el mundo mola más que tú.
Asúmelo.
jueves, 7 de mayo de 2015
Tapita Visual: Meneo + Okuda: El Jardin
martes, 5 de mayo de 2015
Pintxo Sonoro: Kaki king - Pull Me Out
SOS 4.8 20.15
Oficialmente, el SOS 4.8 es un "festival internacional de acción artística sostenible". En la realidad, es el festival de música "indie" que abre la temporada de festivales moderners en España. Está repleto de gente que se muere por ver a Lori Meyers por décima vez en lo que va de año y se atreve a pedir la mano de su novia en mitad de un concierto de unos tal Supersubmarina. Qué romántico, qué letra, qué todo.
A pesar de estas cosillas, el SOS mola porque es un festival apañao. No hay demasiado volumen de gente, caminas sobre cemento (no barro, no polvo, qué gozada) y si te lo montas bien puedes aprovechar las mañanas para estar en la playa. Porque sí, el SOS no es solo peculiar por su nombre, sino también por su localización, Murcia (¡¿qué hermosa eres?!) Así que en nada te puedes plantar en una cala de La Minga (perdón, La Manga) del Mar Menor.
Si estás cansado de ver por decimovigésima vez al mismo grupo, puedes pasarte a la electrónica, menos numerosa pero igual de interesante. O chuparte charlas sesudas y de corte sociológico respecto a la figura de Falete y los transexuales-queer-in-between-the-dark-side-of-the-party-manda-un-travesti-al-espacio.
Otra cosa que es de agradecer es que esté tan cerca de un Maxi Eroski, donde puedes comprar bebida y evitar que luego te sablen dentro del recinto. Además, el parking de este Eroski lo peta, se monta casi un festival alternativo, una rave en toda regla.
Lo de que SOS venga de sos-tenible yo no lo veo, más que nada por la cantidad de flyers y mierdas con las que nos bombardeaban todo el rato. Sí que aceptaría que lo llamaran así por el número de inten-sos. Bueno, y también por los días que dura, que se te hacen cortos pero... eso.
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