San Sebastián no es una ciudad conocida por su rebeldía o subversividad. Más bien, se ha considerado siempre una ciudad burguesa y acomodada. Además, los pocos movimientos rebeldes o activistas que se conocen tienen siempre un cariz político. Así que el hecho de que un grupo de chicos decidiera allá por 1978 publicar un anuncio en el periódico diciendo que necesitaban "surrealistas para organizar renovación artística" demuestra que, a pesar de todo, aquí también se coció algo diferente.
Es 1978 y estamos en plena Transición Española. Tres chicos de Donostia
deciden juntarse un día en el Antiguo para comenzar su propia
revolución. Se crea el grupo CLOC de arte y desarte, donde escriben, dibujan y sobre todo buscan pinchar a la ciudad en el culo con sus acciones públicas y surrealistas. Dan salsa, por ejemplo, al pintarle un "pijama de rayas" al Peine del Viento o al presentarse a un concurso de poesía con un poema de Neruda (con el que quedaron segundos).
CLOC tenía además su propia revista, una DoItYourself muy apañada que repartían entre sus colegas. Incluso llegaron a venderse algunos ejemplares en un kiosko de la Avenida.
Sin embargo este viaje no durará más de cuatro años, tiempo insuficiente para considerar a estos chicos como malditos, pero sí para tenerlos en cuenta de cara a imaginar un futuro (y presente) diferente.
P.D. - Post realizado gracias a :
Euskonews
El Cultural
Especiales Público

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