Hablemos de ese instante en el que abres los ojos por la mañana, esos segundos, o milésimas de segundo en los que tus ojos sí, están abiertos, pero tu cerebro no se ha despertado y no le ha dado tiempo a procesar ningún tipo de información. Esa especie de limbo mental, de paz de recien nacido, de creerte capaz de cualquier jodida cosa.
Creo que no había sido consciente hasta ahora de este momento, y joder, mola.
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