Hay días en los que te quieres comer el mundo y otros en los que el mundo parece que te quiere comer a ti. Algunos pasan sin pena ni gloria por el calendario. También están esos que no quieres que se acaben nunca.
Las acumulaciones de días pueden llegar a formar un paisaje: montaña rocosa, pradera verde, playa paradisíaca e incluso charco en un parque.
En estos momentos veo muchos días de arena, difíciles de difinir. ¿Estás bien, mal o regular? Pasan los días y los granitos se acumulan. Te mueves, andas, pero no encuentras ni dirección, ni objetivo, ni ná. A veces parece que va a salir algo detrás de la siguiente duna, se percibe un atisbo cambio, pero bah, era otro espejismo.
¿Existen los oasis? Porque empiezo a tener sed.
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