[La longitud del cabello como indicativo de una etapa vital. Las canas representando el paso del tiempo].
Adrenalinas. Van muchas tomas. Tensiones y desencuentros. Por dentro. Bienvenida sea la reconquista. Reconquistarse. Aúpa equipo. Porque no estamos. Llevamos un tiempecito respirando en versión comprimida. En automático, sin sentido.
Justas y necesarias las crisis para agitar mentes ( y pies, y cuerpos, y manos, ) anquilosadas.
Gracias.
Las ganas llaman a más ganas. No sabes en qué momento ha pasado, pero ha pasado. Lo sabes aunque no consigas esas palabras que lo expliquen. Digamos que lo sientes y ya está.
Quiebros, giros, virajes y abordajes. Fluyes, menos mal. Más bien.
Vives, de vivir. No ese vivir de respirar mal y comer peor.
Gaviotas como tú de idiota. O muy listas ahí ellas en el mar, donde hay que estar. Dejando estelas, sin caminos, sin final.
Sinfinitos.
Rastros de un cuerpo en movimiento. Que acelera. Arin-arin.
Nada más que decir. Nos crecen las ganas. Solo queremos sentir.
Sentirnos en este dulce sigilo lleno de ganas por saborear.

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