martes, 12 de septiembre de 2017

Pulir la mirada

Tus lentes maravillosas, es decir, tus ojos, son capaces de ver la vida de infinitas maneras. Basta un color, un calor o un estado de ánimo para que la película cambie. El estado mental, qué importante. Básico para sentir el asombro cotidiano, la cadencia de la vida. 

Hay días en los que  te basta con la mera contemplación para sentirte pleno. Los sonidos de la calle, los movimientos de la gente, la luz a esa hora exacta... Los encuadres funcionan. La banda sonora está en su punto y solo tienes que dejarte llevar por ella. Todo encaja. Ese señor con esa luz o esa sombra junto a ese árbol quedan perfectos. Foto mental. Si hay suerte, puede ser una foto real, física, analógica o digital. Si controlas, todo eso que pasa por tus lentes maravillosas podrá quedar plasmado de verdad para poder compartirlo. De tus ojos a los de los demás. Menudo arte. La mayoría de las veces se queda solo dentro de nosotros porque no tenemos ni pajolera idea de cómo "revelarlo" para el otro,  cómo expresar o explicar lo que ves en tu cabeza. 

Que quede bonito, qué difícil y en apariencia tan sencillo.

Cuando uno se pone en estado contemplativo siente que está casi dentro de una película. Las conversaciones, el tren que pasa, la paloma que vuela, el mar a su ritmo. La gente como parte de todo el engranaje. Ante ti como una gran pantalla.

El cine en tu cabeza. Hacer cine, eso sí que es un pulido serio de mirada. Mezcla tú bien fotografía, con música, pintura con psicología, tempos... Casi nada.

 Y ahora llega su fiesta. Este rato en la ciudad donde el cine se engalana y brilla con una luz mucho más potente. Sale a pasear vestido de domingo. Es la excusa perfecta para celebrar algo que ocurre en realidad todos los días del año. Ese anonadamiento universal ante la vida como narrativa. La magia de ser capaz de crear vidas dentro de otra vida. Bailar con la luz. Enfocar y disparar. Jugar a ser otro, vivir el doble a través de miradas que se atreven.

Dar cine, pulir cine.


Ana Torrent en el Espíritu de la Colmena viviendo cine, puliendo la mirada con sus lentes maravillosas







2 comentarios:

  1. Hola, Ankara

    Buscando pistas sobre Porto me he encontrado con este delicioso urinario (jamás pensé que escribiría ambas palabras juntas!).

    Me he sumergido casi hasta la nuca, pero algunas entradas me han tocado tanto que prefiero permitirme todavía alguna bocanada.

    Te daría las gracias simplemente, aunque es una palabra que me dicen que está descolorida... Así que lo que haré será pasarme por aquí de vez en cuando y dosificar tus piezas, como pequeñas esferas homeopáticas.

    Protoseguidora

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  2. Hola, "Anónimo"

    Gracias (coloridas) a ti por tu mensaje, visto con casi un año de retraso...

    Me alegra leer que algunas de esas cosas que escribía te hayan tocado. Al fin y al cabo, no somos tan diferentes.

    A seguir disfrutando. Espero que visitaras Porto y te gustara ; )

    Saludos,

    Ankara

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